Gesticula en un bostezo atmosférico, sin que le quepa un gramo más de sueños, llena, full hasta reventar, gorda montada en la negra altivez, diana de cara transfigurada, hurgando en sus ojos el paisaje de la ternura, espumándose de puntitos el paraíso incierto, suavemente me deslizo, sin ruido por la almohada, se derrama la noche sobre ella, sin doctrina, solo ella, mi gorda, mi distanciado círculo, sin palabras, solo una inspiradora astronomía, y dormir soñando en la lejanía de mi realidad exorbitante, tejiendo el cielo, poseyéndola en mis manos.
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