martes, 26 de mayo de 2009


Algo roto

Algo continúa desgarrado, en lo subterráneo de mi organismo, me carcome la noche, divago en el silencio. Se emanan percepciones y anhelos, hasta atrapar la ausencia, hasta sentir lo reconfortante, hasta escuchar la reverberación de los rincones.

Sin calor, ni frío…
Me aterra la necesidad, se vuelve todo en espiral, se vuelve en una sonoridad abismal, me remite el aire al amainado tiempo, me perturban las miradas y las voces. Mis manos están sedientas, me busco interiormente y se enquistan soledades, me intento reivindicar, reconstruir… remendar, rehacer con restos que llevo guardados en los bolsillos pero me es obsoleto, es el último hálito de mi cuerpo, es la ingravidez de mis labios.
Au… au, ash, ah duele...ay…
Me asaltan los recuerdos, acuden a mi mente susurros y mullidos, recojo las comisuras de las melodías.
En intempestivas horas… Se desmantela algo dentro, un algo roto, aún no lo encuentro. Ato y desato nudos, caen cosas, enhebro, pego fragmentos, atornillo, destornillo.

¿Será que no sé ármalo?
¿Será que no sé que es?
Cruzo, entrelazo y no encuentro su paradero. Algo sigue en pedazos, piezas sueltas con libre albedrío. Creo que se me extraviaron las instrucciones, se me cae la sonrisa y se pierde en la hierba sin rumbo, ni pendiente. Trocitos, pedazos que conservo para repararlos luego.

El cuerpo se vuelve hueco, solo se cierne la inmovilidad, envuelto en tinieblas, envuelto en retazos de palabras, me pierdo, me encuentro y me vuelvo a perder. La lejanía se presenta, la ausencia se ausenta, me abruman los efluvios de otoño y con él se desmantela algo dentro.
Hoja por hoja, segmento por segmento tejido por tejido, e intuyo que algo está roto por nueva vez.

mi RiNcoNcito

jueves, 21 de mayo de 2009

AunNoMeRegenero


AunNoMeRegenero

Mientras desempolvo mi cuerpo, recordé que las cosas buenas no me pasan con tanta frecuencia, por eso tengo miedo, miedo a que ahora se esfumen y que solo dejen restos y retazos. Es un presentimiento, es como tener a la primavera naciendo en el interior para después ser arrasada hostilmente. No me puedo resignar, no puedo convidar al dolor para que rumee conmigo y de mí, aunque lo perciba como ineludible, en el interior de respiros quietos, dentro de la lluvia que se torna una reja de gotas, caídas transparentes sin deliberadas intenciones, que se descomponen al contacto.

Puedo poner a levitar las letras, construir mares de golosinas, endulzar el alma con la música, comprar una curita de sosiego pa’ ponérmela en un pelao’, hacer hogares de aliento y papel, enjugarme el sudor con las nubes, entrelazarme con hilos de desdichas, crear pajaritos que vomiten ramas de melodías y ramas de plumas con melodías asiduas, puedo posarme bajo un macizo de voces y bajo una muchedumbre de arboles, pero no puedo reconstruirme o regenerarme, ni recoger los trocitos de mi que el viento me trae a mis pies.

Aun no logro obtener esa habilidad, ni pretendo lograrlo, por eso creo que el dolor y las heridas están un tanto resentidos conmigo, recíprocamente, tengo temor por que no han tomado represalias en el asunto, tengo miedo porque no me suceden cositas bonitas, animadoras y concurridas con tanta habitualidad. Estoy propenso a desgarrarme, le temo y aun no me regenero.

sábado, 9 de mayo de 2009

se van...

Se van...
las sospechas se convierten en afirmaciones,
solo se queda el tiempo inerte en el album,
sin sigilo, sin demoras...sin prisa.
Quieto, quieto se debe quedar el album,
no puedo leer las fotografias,
absorto en un espamo contenido.

se resvalan,
se van...
a veces les sueño en sueños,
a veces les diviso en la television,
les busco en los fracatanes,
y solo veo el destino,
les busco en la borra de las tazas de cafe,
y solo veo voces.
se van..
les dejo arrebatar.
El momento se nos escapa de las manos,
se nos huye,
quizas mueren con sus dueños,
se vuelven viscosos e inalcanzable,
cuando suben calores a las nubes,
la abuela juega al bingo pa* encontrar,
y, solo sombras difuntas,
la abuela,siempre intenta asfixiar a un cristo crucificado,
entre las cordilleras centrales de su isla,
de nuestra isla redentora.

Se pulverizan,
nos traen de regreso al bosque perdido,
nos dan juguetes impregnados de baba,
y ese azul sobre tu craneo se enferma.
¿Porque sera que he aprendido hablar con los muertos,
y el idioma de los vivos no lo comprendo?
hasta les apremio con flores de anochecer,
en los escaparates del cristo redentor venden salud.
¿Son los santos que carcomen las avenidas?
se van... simulan volver ,
y aun le esperas... les espero.
¿acaso me pertenesco, a mi yo, a mi?

pastoreando burbujas,sueños liquidos, mundos fragiles.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Añoranza de aleteos


Añoranza de aleteos
Resuciten!

Supongo que están con las alitas quebradas,
Aun espero boquiabierto que entren a mi paladar, que deambulen en cualquier litoral de mi organismo, porque solían posarse en mi estómago, esos aleteos.
No sé si eran provenientes de mariposas, murciélagos e insectos… extrañas pulsaciones.

Se depositaban aleteos en mí, esos pequeños soplos que remueven los contornos de mis adentros. Ahora, ahora creo que envejecieron, que gotearon sin más.

Añoro sus caricias resbaladizas, sus danzas desarticuladas, esos inquietos hormigueos que chorrean mi armonía nerviosa, que preponderan sensaciones ignoradas también las sacudidas tenues e ininterrumpidas que recogen las migajas de la impaciencia. Sin duda alguna, ya no frecuentan a mí, ahora preciso del desamparo, no de presentimientos. A lo mejor se desnudaron, se quedaron sin flotar…se desvanecen poco a poco.

¿A dónde fueron a parar esos aleteos, se habrán exiliado?
Después de todo aun los rememoro; cuando se alborotaban queriendo escapar por el esófago, estrellándose contra todo a su paso como deseando escupirle a la timidez.

Esto no es agnosia. Es que no guarnecen esas palpitaciones, no perduran, ya no vibran esas sensaciones súbitas que profundizan en mi estómago, que me excitan.

Aleteos, solían fecundar un girasol de capricho en mi yeyuno, quizás se arrancaron de raíz esas intuiciones,
Porque no nacen, ya no crecen, ni brotan, no se asoma ninguna afección, ningún cosquilleo.

Hoy todo aquello que percibía como aleteos en mi pansa se tornan navajas acumuladas en una botella mientras las palabras permanecen rotas.
Aleteos, quizás descendieron o se descompusieron por los jugos gástricos hasta desaparecer, quizás tomaron un descanso.
¿A quién engaño? No.

Miyoga.

Miyoga.
Tendida así, sobre si misma, desnuda ante el espejo que refleja y fragmenta su alma, cuyos orbes desde su rostro parecen bañados por líneas huidizas de soledad y la melancolía dibujada por líneas escuetas, transmutando al vacío entre su sombra y un eclipse del aura.

Tendida así, lamiendo el silencio que posee los rincones de sus mudas palabras que acaricia la imagen y semejanza de su propio aliento, quizás es su otro yo siendo ella, horizontes invisibles, inertes dioses.

Enraizada bajo el suelo de mil miradas, purificando el néctar de su vientre, penetra la esencia…

Tendida así, sobre su espalda, sobre sus manos, desgarra el sonido, y tras su ventana la luna naranja. Tendida, cautiva de un espejismo que nunca acaba.

Hojas de agua.


Hojas de agua.
sunk inside my own Waters, mouth’s pages
Mis caracolas sumergidas en palabras, mi húmedo mundo por el tácito llanto que traspasa los sentidos rotos, mi estuche orgánico, mi jardín de filosas algas, mi medusa que cuelga en la melancolía, mi eco bajo la suave voz del mar, más allá de los bolsillos llenos de escamas y tormentos.
Mi ostra cual si fuese mi fosa de impotencia sensorial.

Mi casa… mi burbuja que esta propensa a estallar, un mar de mudas lágrimas que bañan a mi pedacito de tierra, concepción de todo, donde todo muere pero vuelve a nacer en el vaivén de la intrínsecas olas, musitando letras. Burbujeando hojas.

Jarabe

Jarabe
Se alborotan las emociones, retozan sin cesar en el trampolín de mi locura, pernoctan en hojas secas, húmedas de viento.

Quiero el jarabe, mi remedio, libertad de mil fantasías, mis ansias, mis dúdelas.

Zozobro en pensamientos deshilvanados,
Sumido en el dédalo de unos ojos que no ven, zozobro en espejos retrospectivos de mis pupilas.
Me hundo en el blancuzco vacío, huésped de impresiones, confusiones y del silencio.

El tiempo pasa, la cura del desasosiego pasa, las palabras trillan. Un retrato de nada claro,
Una resonancia hueca. El espacio a raudales, me desmorono ante el gélido viento, me entrevero en la música, me roban la calma, absorbo una bocanada de aire, me trastorna lo que rumian y a duras penas, quiero jarabe.