
AunNoMeRegenero
Mientras desempolvo mi cuerpo, recordé que las cosas buenas no me pasan con tanta frecuencia, por eso tengo miedo, miedo a que ahora se esfumen y que solo dejen restos y retazos. Es un presentimiento, es como tener a la primavera naciendo en el interior para después ser arrasada hostilmente. No me puedo resignar, no puedo convidar al dolor para que rumee conmigo y de mí, aunque lo perciba como ineludible, en el interior de respiros quietos, dentro de la lluvia que se torna una reja de gotas, caídas transparentes sin deliberadas intenciones, que se descomponen al contacto.
Puedo poner a levitar las letras, construir mares de golosinas, endulzar el alma con la música, comprar una curita de sosiego pa’ ponérmela en un pelao’, hacer hogares de aliento y papel, enjugarme el sudor con las nubes, entrelazarme con hilos de desdichas, crear pajaritos que vomiten ramas de melodías y ramas de plumas con melodías asiduas, puedo posarme bajo un macizo de voces y bajo una muchedumbre de arboles, pero no puedo reconstruirme o regenerarme, ni recoger los trocitos de mi que el viento me trae a mis pies.
Aun no logro obtener esa habilidad, ni pretendo lograrlo, por eso creo que el dolor y las heridas están un tanto resentidos conmigo, recíprocamente, tengo temor por que no han tomado represalias en el asunto, tengo miedo porque no me suceden cositas bonitas, animadoras y concurridas con tanta habitualidad. Estoy propenso a desgarrarme, le temo y aun no me regenero.
Mientras desempolvo mi cuerpo, recordé que las cosas buenas no me pasan con tanta frecuencia, por eso tengo miedo, miedo a que ahora se esfumen y que solo dejen restos y retazos. Es un presentimiento, es como tener a la primavera naciendo en el interior para después ser arrasada hostilmente. No me puedo resignar, no puedo convidar al dolor para que rumee conmigo y de mí, aunque lo perciba como ineludible, en el interior de respiros quietos, dentro de la lluvia que se torna una reja de gotas, caídas transparentes sin deliberadas intenciones, que se descomponen al contacto.
Puedo poner a levitar las letras, construir mares de golosinas, endulzar el alma con la música, comprar una curita de sosiego pa’ ponérmela en un pelao’, hacer hogares de aliento y papel, enjugarme el sudor con las nubes, entrelazarme con hilos de desdichas, crear pajaritos que vomiten ramas de melodías y ramas de plumas con melodías asiduas, puedo posarme bajo un macizo de voces y bajo una muchedumbre de arboles, pero no puedo reconstruirme o regenerarme, ni recoger los trocitos de mi que el viento me trae a mis pies.
Aun no logro obtener esa habilidad, ni pretendo lograrlo, por eso creo que el dolor y las heridas están un tanto resentidos conmigo, recíprocamente, tengo temor por que no han tomado represalias en el asunto, tengo miedo porque no me suceden cositas bonitas, animadoras y concurridas con tanta habitualidad. Estoy propenso a desgarrarme, le temo y aun no me regenero.
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