Se extinguen los antepasados,
son alimentos de relojes voraces
que pasan en búsqueda de su cenicienta.
No quedan conmigo,
se consumen como plásticos,
expuestos al fuego,
a lágrimas sin sal y azúcar,
esas lágrimas surjidas como reacciones corporales,
que lubrican lo intangible,
que limpian lo sentido.
Se sepultan vestigios,abrigo,huesos,carne auto destructiva,
conjutamente memorias,
dejando solo trapitos impregnados de un breve tiempo.
Porqué no avisan en los noticiarios que parten en bici¨,
para vivir,que no puedo emplear mis pies para alcanzarlos?
mis pasos se hacen frágiles,
escapan a mi intento de asirlos,
su maternidad se escurre entre mis dedos,
empobrecido del animo,vacila una morriña que estremece los limites.
Todo se apaga,
se van borrando,
fucilan mis ojos,uno a uno luego son lanzados a la deriva.
Se apaga la ultima luz en estos cuencos oscuros,
en esta hora,las manos se vuelven bruma,
en esta hora,la concepción se hace más intima,más mía.
En esta hora,solo quedan luces fúnebres que también gritan adiós.
No cesan las despedidas parlanchinas,
no cesa la mudez del tiempo,
los antepasados no quedan conmigo,
parten de muy adentro con sus maletas hechas del verbo etéreo.
Solo queda espacio
Porqué ya no cantan más?
se van con aquel sustantivo abstracto,
se flexionan las rodillas,
ya no caen cenizas desde el cielo sobre el cráneo,
un sorbo de efusividad dramática,
divago,muero verticalmente,sobre todo muero en pretextos filosóficos.
Me quedo ensalsado en conformidades,
...y el tiempo ileso,y el siempre roto,
y el dedo de la omnipotencia da ojeada y señala.
Se extinguen,ya no quedan conmigo.
En esta hora, veo como le echan tierra a mi pequeñez que asumí como afianzada,
en esta hora, me hundo en los orígenes,el derredor se torna maldito, y la realidad se colma de impaciencia.
Ya no quiero más sedimento y fósil,
tierra antigua y pictografía,
no quiero saber la magnitud de los cosquilleos adversos,
en esta hora, estoy presto a la arbitrariedad divina,
empozado en adoraciones que me aniquilan,
en esta hora,solo nos alienta la indignidad feroz,
nos resguarda la distancia.
Hasta luego.