jueves, 18 de marzo de 2010

Blues y letanias!

Más que aludir o forjar iluciones,
se proliferan reflexiones,
se asevera el raciocinio en mí.
Consecutivamente,convergen un torrencial de realidades,
un manojo de miradas oblicuas.

Letanías de días insípidos,
blues de las calles,
la frente de Santo Domingo esta sudando,
juegos de cucara macaras,
los ojos corrían con sigilo,
el aire se saturaba de caras,
las bocinas decascaraban los timpanos,
todo era depredación y circo.

Diálogos: que si la situación está o no está,
que si el sol pica o no pica,
que el menudo,que lo entero,
que si el gobierno.
jaja!...y lo único que se hacia menudo en toda esa atmósfera era mi presencia,
que se desintegraba conjunto con la niña que lava el cristal de los carros,
con el silencio que grita por un megáfono. Luego amurallado por miradas filosas que cortaban mi autismo en dos,tal si fuese kill bill.

Letanías del que hacer,
blues del porvenir,
letanías de días terrícolas,
blues de mi apatía,
de la faena vuelta un rebulu.

El marasmo del tiempo,
el tramo bajo los pies,
el sabor de la vida,
el transito colectivo que abre camino a la risa del sol,
paranoia intacta,
sube el humo,
se quiebran los huesos de la velocidad,
se personifica el ruido,
el va y ven del sentido,
de la voz,
el respiro que pierde su color.

Me voy,pasa la contemplación,
vuelvo,la redefinición súbita como si me bañaran en verrón,
regresé a leer los rostros,
a descomponer figuras en este libro de hierba y concreto,
a inhalar carbono,
a pedir fiao la paciencia,
pesan los detalles,
pesa la cotidianidad,
pesa la gravedad,
exhalando los limites... instante de una existencia obsecada,
se extinguen los edificios,
mientras me transformaba en perfiles y cementos y cristales y prisa.En indiferencia, en distancia,en gente.
Esa mañana me volvía minúsculo,
transcurría,retornaba a la habitualidad,
discurría en otro ensayo,
me volvía humano.

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