
es increíble que aun piense lo impensable,
a sabiendas, que las percepciones son más valederas que las verdades,
que la situación es indiferente a mi, su ritmo tiene otra cadencia.
Llueven peses naranja atreves del paraguas,
mis versos enferman también la tierra debajo de mis pies.
Las cosas que se pudieron decir fallecen,
un vuelco de necesidad,
nos embarga la ambiguedad,
nos intriga la introspección,
nos ensordece la agudeza de cada palpitación.
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