Me voy,
me congelo,
sin gesto,
sin percepción,
desmantelando turbaciones,
leyendo el estupor naufragado.
Bajo la sujeción inviable,
bajo el transfundo de aforísmo,
soñando que no estoy despierto,
arrojado a la perturba dora polisemia cardinal.
Me voy,
me congelo,
atenazando las precisiones,
la integridad de las miradas que sobrevuelan,
la semiótica de la pisadas.
partí porque efectué diálogos ectocardiogramas,
porque orillé esta periferia enfangada,
porque guardé errores suscitados; repetidos en un cacette.
Partí porque mi cabeza hace tiempo que perdió la cabeza
y sus instrucciones de recuperarla.
Surco el tiempo,
aniquilo las reacciones,
me ahuyento,
me veo venir y llegar,
termino empezando a disertar.
Me veo,
me congelo,
me veo esperando regresar,
espero regresando yéndome,
perdiéndome inconscientemente,
barado en la corteza de la memoria,
inmerso en un coagulo de presedentes,
ulteriorizando lo exterizado,
por la persistencia donde estuve ayer.
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