sábado, 3 de julio de 2010

me vi partir...
































No quise estar allí,
allí de una forma u otra no quise estar.
Salir...
Ahuyentar toda esa maraña de nubes grises,
desprender el aire sórdido que abunda.

No quise estar allí
mas no sé si del todo,
Salir...
Visualizar aromas,
colgarme el silencio y salir para purificarlo.

Allí,
inundado de una sed palpable,
la necesidad adentro y entre lineas,
y el agua corre afuera,
mis oídos sangran!!
asilando latentes punzadas,
navajazos lanzados al sonido.

No quise estar allí,
desee dar con el sosiego,
desee tantear otra panorámica.
Desmenuzado el oxigeno,
solidificada la intuición,
preposiciones que se esconden,
los muros malhumorados,
por nueva vez rebozado de inquietud.

No quise estar allí,
lo que restaba de todo mal; se desintegraba
con el hedor de la demencia sin dueño.
el transito del tiempo lento,
la estancia se torna un irreconocible laberinto,
sin pomadas, sin teodolito,
el hábitat vuelto monstruo.
Preso,
aniquilándome en mi nido,
un extraño en su atmósfera,
dando volteretas a las penas,
desdoblando a tientas los sinsabores.

No quise estar...
ofuscado,
no se agotaban los ropajes agraviantes,
las emboscadas asfixiantes,
los bombardeos de rabia,
sin distinguir alternativas,
haz visto al diantre?
Con un maldito lío en la cabeza!
Saturado de ideas erróneas,
me veía tambalear,
me veía huir;
alejarme despavorido,
quedando atrás:
pasos irracionales, malas jugadas,
la desnudada desfachatez,
ratos colmados de crueldad,
solo portando cachivaches de vistas ininterrumpidas.

Me veía salir,
me veía partir, sin sucumbir en:
donde, hasta cuándo, y si...,
será qué.
Parcialmente estando,
solo portando el insondable porqué.
Sin allí,
con alevosía para el repertorio del tiempo,
pasando por alto el derredor,
adherente a la desenfadada casualidad,
a refugios esporádicos.
me vi partir, mas no sé si estaré devuelta,
eximido de la inconformidad,
situándome en la dulce locura,
dando con las melodías,
colándome de la angustia,
desconectándome de mi,
desprendiéndome de estar allí,
solo me vi partir.



La sola accion de andar ofrece posibilidades inevitables, se camina sin pensar q se camina. Para tintinear las caderas acompasando las piernas a la cadencia autonoma... (silvia, en la strategia de shoshueca)

...hasta q la libertad tome mil fomas extrañas,hasta desgastar los episodios siclicos.

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