martes, 17 de agosto de 2010

Humanamente ventr!locuo

Albumnes oxidados,
que parecen ser portadores de una enfermedad color café,
sobre los labios manicomios desperdigados,
memorias concurridas como lluvias,
le salen brazos a la necesidad,
que me abrazan,
le salen pies a la soledad;
que me patean una otra vez.
el recuerdo se recuerda;sonoro.
Cierro los ojos,
se desmayan los párpados sobre vivencias,
se muere mi Dios,
se adormecen las palabras,
las cloacas se hacen carne,
con aquellas manos amordazada:
le salen dientes a la preocupación;
que muerden mi garganta hasta aplacarla,
hasta adormecerla... hasta que se quede quieta.

Me robo mis huesos,
me robo el tedio de adentro,
y a ellos les robo su sacramento y potestad,
se muere mi dios,
me asisten jaulas de delirios;
hojalatas de rencor,
estuve muerto,
vestido de arrugas,
vestido de calendarios.
Intento dispararle
a la cura de todo este malsano y hostil asombro
...Y solo logro atravesar aire.

Capturado, me vigila.
permanezco inmóvil,
tentado por la mecánica ajena,
por la sumisión de unas penas sumergidas en mis heridas,
por el jarabe de la saliva,
por la rancia persistencia detrás de mi,
me quiebro por esta trincada ventríloquia,
cabizbajo revolviendo el escepticismo descalzo,
enveneno el televisor y le farfullo cuanto le temo,
por estar inmerso en toda esta mierda hasta las heces,
valga la redundancia; por estar contaminado del sabor.

Intentos,
estrategias para quedar ileso; esquivar situaciones,
propósitos, incredulidades, miedo, abvervios de dudas,
la realidad que se agolpa en mi cuello, el redescubrir respuestas,
todo este duelo de advertencias
y, la validez de agonizar ante la oscuridad asumida como sol.

De rodillas adorando sonidos, aromas, texturas inevitables,
las intenciones de las letras para así conciliar armaduras de inmunidad.
A las sospechas le salen tentaculos, se vuelven moluscos;
pulpo que succiona mi cabeza,
me aplasta mi insuficiencia hambrienta,
que solo se colma con porciones artífices ...de rabia consigo.
por aquello de reseñar los rescoldos, lo que hoy agobia.

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