domingo, 21 de noviembre de 2010

vista estrecha.




1

Jadeante,fermentado de silencio,
ante el demonio indómito,
que para malasuerte
mira destilando violines desmesurados,
con ese no se que,
con cierto aire lúdico que poseen los cuadros *del corazón de Jesús*.


Se teje en resabios,
en vuelcos encarnados,
desde entonces la torpeza tuvo utilidad,
y las miradas la fragilidad de los clarividentes.
Extravíos del magnetismo,
sin advertencias latentes,
en lo sustancial de las manos,
desprevenido ...atrapado
palpa como Fito Paez comienza a desmenuzarse,
yo,inmerso en la perfección melcochosa.


Escupe el dia de su boca,
entre unos zambullidos de frialdad fosforecente.
con Calcomanía en el pómulo,
portento trastornador en los ojos,
con histrionismo burgués y pueril,
con bufones y profetas irredento,
por una rendija de la carne se escapa el aroma azul,
...aquel demonio ve a caonabo en los diarios,
con ese garbo aguerrido que le coqueteaba a la ñoñería.


2



Demonio advertido,
misticismo chapoteado,
de un zen vagabundo,
delineado por Frida Kahlo,
que hace despertar dos mariposas borrachas,
pululando en charcos negros de ternura,
sueño y muero,
en fronteras de piel,
mutias congregaciones de palabras,
devoradoras del interior;
comején sabueso que puede oler lo frágil de mi mundo.
Los sentidos enjaulados en la epidermis.
Medusas de luz que haraganean ante espejos ineludibles,
espejos escandalizados y sin remedio.


Con la aurícula derecha de papel,
entre lineas horizontales,
temeridad y entusiasmo amurallados,
morbo y paciencia a deshora,
en una cajita empapada con formol,
retratos con labios que se entreabren y se dilatan,
tal si fuese una pompa de chicle Buble-Buble,
expulsando silabas timidas,
haciendo bullecer cavilaciones amontonadas,
que se evaporan con refresco morado,
lo jevito de su rostro viola lo escandinavo,
eso que ciegan las frases del viento.


3

Rehusado,figurado...configurado,
y los ladridos están copulando,
forcejeos del tiempo para aquietacion.
vistazos zigzagueantes,
no quiero despertar la bestia.
se remueven los sensores telegeneticos,
para despabilar esas alucinaciones,
de suspiros desperdigados,
para no malgastar esa poesia indiscreta,
de exorcismos y aterciopelados ensalmos.


Aun se permutan los desvelos de disfrazar las ficciones
balbucear bocas y llenar los bordes con entonaciones,
porque al fin de cuentas,
¿tendrá esto sentido extra?
despierto en otra brecha con hologramas,
¿que saben los ojos?
los ojos no saben de demonios, ni mucho menos de empalagos,
ni de alagos... ni desvelos, ni de poesía, de agrias alucionaciones,
de dulces mordidas, de huesos rotos, de esperas, de rompecabezas,
absolutamente no sabe de lo agridulce triturado...
el demonio estaba allí,
resucito al tercer día.


Pa*: B.m.B.

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