Tremendo susto que me he dao* con la puta de la esquina,
la que le brinda yaboa y toto e monja a los morenos,
esos que se arremangan los jeans para arañar su espalda,
esos que tienen que correr de los gemidos y gritos inclementes
y sudan al éxodo numérico: doce de enero del dos mil diez,
y la puta en la misma esquina, y no precisamente en la esquina caliente.
Tremendo susto que me he dao*
la puta y yo nos vimos frente a frente,
me vi en ella ,
ella se vio en mi,
y se me entro un miedo en lo huesos,
cantaba un remix de Joseito Mateo y Emilio Prud Homme
se amorataba los ojitos de blanco,
se pintaba la boca con labial azul,
anda con su vestido de novia hecho de trapos y arapos color rojo,
como salida de una postal con la catedral de Santo Domingo,
una nupcia fúnebre y carnavalesca,
pidiendo una bola a Vikiana,
llevaba sorbos de mar en una botella de mamajuana,
dejando a su paso telaraña y puntos suspensivos...
Apesar de que somos diez millones en su cama,
la puta tiene gran desempeño,
se desnuda untada de mierda,
malicia exitada,
los espectadores la manosean,
la usan, la apedrean, le abuchean hasta desgastarla,
se desvanece en ilusiones de lo desconocido,
vomita en el palco CO2,
inhala y exhala,
se inyecta una risota,
sigue sonriendo
sin dudas, creo en sus lágrima envejecidas,
que saben a sudor de chiriperos,
que saben a semen que dan a luz raíces
que abren la tierra en do*,
lágrimas que maldicen mis salmos.
Otro retoño de la urbe,
hembra del palacio nacional,
hembra de la basura en la Av.Duarte Comparis,
con la mata remeneada... sin nada de nada,
otra viralata en cautiverio por contornos del mar,
montada de medio lao* en una guaguita anunciadora
esa que hace una J-Oda a los santeros
coexistiendo en la marginalidad,
en el humor negro que convulciona ...
tratando de escuchar atentamente a las piedras,
de enderesa* a los mestizos que se quieren venir ensima de ella,
tratando de ver por las ventanas la justicia;
y solo ve nubes que espían entre platanares,
y escucha el crujir de los vericuetos corrosivos,
y el sadismo que se retuerse,
motoristas como sombras por pipa*,
y una cabeza cortada.
El bagazo de una china colora* que abre un a brecha en el cielo,
resina del fuego que se encarama por los techos,
con helicópteros como maripositas en el pelo,
con las manitas mojadas,
con dedos carcomidos,
monos que se gavean con los derechos,
derechos con impotencia sexual,
albergues y orfanatos en los semáforos,
que hicieron la primera comunión con el carbón.
La que sabe por donde se le entra el agua a los cocoteros,
tremendo susto que me he dao* con la puta de la esquina,
la que le da casa sin alquiler a los mulatos,
la que tuesta pedazos de niños como maní,
la que lee en las voladoras cristo viene
y le espera en la misma esquina,
desde que se quedo viuda,
desde que se le murió Trujillo,
mientras tanto llena los sodokus del diario libre,
y friega su cardero para pagar su deuda interna,
mientras la deuda externa se hace eterna,
eterna era su mirada vaciamente llena,
llena de hormigas invasoras
que divisé entre puntos suspensivos
cuando me di un susto con la puta.
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