viernes, 28 de enero de 2011

PePEnADoRES

No.
¡no estoy delirando!
los perros aguardan al frente de casa,
¿que querrán esos dominicanis?
con sus lomos pelados,
acolchonados de raquiña hambrienta.
y hocicos polvorintos,
y con altosparlantes de quebrantos,
y miles de mosquitas pululando en sus cabezas,
y con sus pieles como mapas de geografía,
cargando con improntas de dientes ajenos,
!Improntas que pesan!



¿Que querrán?
el hedor susurra,
su hedor los delata,
susurran que han matado millones de jodidos,
y ahora vienen en mi búsqueda,
el baho escribe en los cristales,
la baba marca todo a su paso,
marcan las casas una a una,
los 37 puntos cardinales.
Con pesuñas que brindan apretones de manos,
avisan que ya han escarbado la ciudad,
incluyendo los pica pollos chinos de pintura,
quieren sacar de los bolsillos las asperezas,
se lamen,
se rascan,
me escoltan desde la acera,
quieren que le rinda cuentas.


...e* pa* afuera...
Cargando con la lucidez ajena,
¡Bostezan conciencias realengas, que pesan!
vienen a pastorearme,
me muerdo la lengua y la cola,
me resisto.
Me convidan a una turba de ladridos,
intento no dejar las penurias evidentes
ante los ojos del cielo,
ni entre abiertas a la vulnerabilidad,
¡a uno,dos, tres pesos, que pesan!
Quieren robarle a los dedos el vengue,
dejar una sombrilla de voces,
dejar desnudos ante lágrimas de coco,
que tanto decía Drilo
a los machetes que llueven,
a la llovizna de papel petrificado,
abren zanjas con sus caritas de muelu,
... y es perencejo el que va... el que...
Entonces leo el letrero de enfrente
que dice: CUIDAO* HAY PERROS.
¡Y solo queda respirar!
jadean con sonrisas im-pro-vi-sa-das.
recuerdo que, la tía decía que hacen mal de ojos.


Los vecinos le brindan de sus almuerzos,
¡vamos, vamos pedigri para los caninos!
son deshilachadores con evacivas,
es que tienen apetito.
Me asalta la rabia,
y quiero retorcerles su pulgar infame.
Vienen en mi búsqueda.


Ellos de buen pedigri,
¿y los demás? biralatas,
¿y los demás? cubiertos de sarna,
los perros aguardan al frente de casa.
y su paciencia cojea,
esperando que les abriera
en un letargo fantástico y real,
de movimientos hostiles y tontos
y es cuando me despierto,
... y llego papa!...
...y el mambo aun mas violento,
... ay coño! No.
No, estoy delirando.

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