Desiende el sol sobre Baldom.
El cielo se oxida, se emborracha de ron.
Bienvenidos a las sucursales del infierno.
Alcohol,sexo,ruido, passolas, jepettas...
pirotecnia cerebral,chicles Clorets,
voces testarudas ante el silencio,orina,
fragmentos de botellas,pelo desrizado,
fragmentos de gente,
hilaridad descontextualizada.
Asciende el sol sobre Baldom,
restan doscientos pesos de conciencia,
el miedo incipente,
placeres plausibles,
phenomenon y tropical inmaculadas,
envueltas en auriolas chuecas de neon,
que estrujan el cielo.
Hormigas humanas,
deliverys en descomposicion,
esquelas del big bag,
aglomerado de carne ahumada,
¿quien teme a Dios , si ya superaron el auge del sida?
los dientes ruegan por mi,
el presente es un pegote de vaselina,
y el futuro es un chulo utopico,
el pasado una ceja impia.
Todo es ron electrocutado,
y ellos estrellas sinteticas,
y cabezas disolviendose,
entre los meandros de los contenes,
remoloneaba el dia,
una empicada a la lujuria,
casi en llamas,
casi, casi muertesitos,
Isabel aguiar se arrodilla y no precisamente
a implorar a la virgen maria,
Phenomenon y Tropical,
¿acaso seran ustedes la tierra de nunca jamas?
le voy a mandar una postal a la vida.
¿acaso esto es belleza?
¿acaso esto es poesia?
¿acaso me quedara diente para alcanzar la edad promedio?
...De tanto crujir, de tanto morder
lunes, 28 de febrero de 2011
jueves, 24 de febrero de 2011
QUIero ir a disney WORld

Quiero ir a disney world,
No tengo dinero, ni visa
...y salen de los rincones,
hasta las cucarachas,
hasta las hormigas ya no estan entre las losas.
Salen y huyen,
viajan en American Air Line.
Hasta las ratas,
hasta los perros realengos,
todo se transforma en añicos en la intemperie,
y se acrecientan las ganas de ir a Disney world.
Hasta el sol y la luna,
hasta el cielo esta empacando,
y el suelo sonrie endomoniado con su boleto entre manos,
definitivamente quiero ir a Disney world,
abandonan las vidas parasitas y sedimentarias,
abandonan! claudican.
hasta el mar traga gente como pasas,
hasta las yolas tragan agua que no tragaran mas,
y yo quiero ir a Disney world,
¡Hey esperen! Pero si todos nos vamos,
¿Quien quedara?
¿Que quedara?
¿Quien cuidara de casa?
... Y las espeldas ven todo desmoronarse.
jueves, 3 de febrero de 2011
PoEmAss edItAdoS.
Por esta vez...
En disposición del ritual diario,
pero esta vez con unos que otros retozos.
La fundición de las neuronas con el día,
unas objeciones de brazos abiertos,
otra vez expuesto a caníbales,
dejo estas ruinas a las ruinas,
bordando una subsistencia para transmutar.
Por esta vez, es real,
sentir el oxigeno violado,
la posesividad del cronometro,
dejo todo en mano de Don Bosco,
a la bondad de Balaguer,
hileras de rutas,
recuerdos que se condensan al compas del trayecto,
nubes que inhalo por la garganta,
... sinfonía entre la mosca y el excremento.
Por esta vez, es real
Unas que otras objeciones,
borboteante fluido del tiempo,
caras carcomidas,
sueños muertos de una pedrá
la irracionalidad siempre perenne,
sensibilidad constitucional como un suero en el Diario Contreras,
la misericordia la dejo en sus manos,
en manos de los osados,
de los que persisten,
dejo estas ruinas a las ruinas,
le echo polvo a este foso,
balbuceando ideales que pulverizan las calles,
por esta vez, escociendo la angustia.
Miserables.
Insolubles razones,
insolubles almas,
rostros que dejan caer suspiros,
sorda prisión de carencias,
tiemblan manos luminosas de cuerpos sombríos,
en la imprecisión de su miedo,
solicitando melodías al cielo salpicado de sangre,
implorando consuelos de premura,
tan faltos de todo y de nada.
Niños encogidos implorando;
un lenitivo en el paradigma envuelto de crueldad.
Es el vientre tenebroso que gime,
es el tiempo del espectro invisible,
es el instante donde se obstruye mi garganta,
donde no logro digerir nada, mucho menos mi voz,
donde me consumo, me vuelvo garabato.
En mi aflicción idiota, en mi letargo pérfido,
en mi espíritu alzado al aire inmóvil,
en la árida necesidad de paz,
en donde tan solo los sacia los alimentos abstractos,
en donde no se dan más pasos sobre el viento.
Hijos del azar,
hijos de nadie,
hijos del arroz o del polvo,
hijos de los pies desgastados,
hijos de las larvas en sus rodillas,
sobre su polvoriento llanto, hijos del quién,
hijos del hambre, hijos del dónde,
hijos de los ojos apagados.
Entre indescifrables sombras lunáticas,
entre corazones enturbiados, dentro de la ígnea crisálida.
Sus lágrimas afloran.
¡Es el devorador clamor!
El clamor monótono del:
Sana, sana culito de rana que si no te sanas hoy, te sanas mañana,
o pasado o después o más tarde o nunca…
La nada dormita en la nada,
ellos ríen a orillas de sus lágrimas,
más enamorados de la miseria que nunca,
en la necesidad de paz, en la necesidad que juega en sus manos,
situados en emociones,
segados por lo putrefacto.
Tumultuados en un brote de ceniza.
Un alarido en Haití, uno en África,
otro en todo el continente Americano,
pero se extinguen sus voces, y nadie responde,
solo gorgotean vacías miradas y el estruendoso silencio.
Blues y letanias.
Más que aludir o forjar ilusiones,
se proliferan reflexiones,
se asevera el raciocinio en mí.
Consecutivamente, convergen un torrencial de realidades,
un manojo de miradas oblicuas.
Letanías de días insípidos,
blues de las calles,
la frente de Santo Domingo esta sudando,
juegos de cucara macaras,
los ojos corren con sigilo,
el aire se satura de caras,
las bocinas descascarán los tímpanos,
todo es depredación y circo.
Diálogos: que si la situación está o no está,
que si el sol pica o no pica,
que el menudo, que lo entero,
que si el gobierno.
¡jajá!...y lo único que se hacía menudo en toda esa atmósfera es mi presencia,
que se desintegra conjunto con la niña que lava el cristal de los carros,
con el silencio que grita por un megáfono.
Luego amurallado por miradas filosas que cortan mi autismo en dos,
tal si fuese kill bill.
Letanías del que hacer,
blues del porvenir,
letanías de días terrícolas,
blues de mi apatía,
de la faena vuelta un rebulú
El marasmo del tiempo,
el tramo bajo los pies,
el sabor de la vida,
el transito colectivo que abre camino a la risa del sol,
paranoia intacta,
sube el humo,
se quiebran los huesos de la velocidad,
se personifica el ruido,
el va y ven del sentido,
de la voz,
el respiro que pierde su color.
Me voy, pasa la contemplación,
vuelvo, la redefinición súbita como si me bañaran en “Bay Rum”,
regresé a leer los rostros,
a descomponer figuras en este libro de hierba y concreto,
a inhalar carbono,
a pedir fiao’ la paciencia,
pesan los detalles,
pesa la cotidianidad,
pesa la gravedad,
exhalando los limites... instante de una existencia obcecada,
se extinguen los edificios,
mientras me transformo en perfiles y cementos y cristales y prisa.
En indiferencia, en distancia, en gente.
Esa mañana me volvía minúsculo,
transcurría, retornaba a la habitualidad,
discurría en otro ensayo,
me volvía humano.
Sin credenciales...
Sin credenciales...
Levitando en la Av. máximo Gómez con 27 de febrero,
con la risa chueca de mil y un yo,
con mi Amín Abel Hasbún,
mi René Del Risco Bermúdez,
mi Gandhi,
mi Nietzsche,
con Milán kundera,
mi barrabas,
con Vallejo,
mi Pilatos,
mi san José,
se me pierde la cuenta... ¡Me han robado mis credenciales!
Me pierdo y aun no me he encontrado,
solo vidas alternativas, que no prescinden de alternativas,
valga la redundancia.
Todo un Sr. fulano,
plenamente un sutanejo,
el jodido...pero no les culpo,
¡Bah, quinielas quisqueyanas!
Soñando que sueño,
entre toda esta piel sin litio,
mientras Mir y Vivaldi se toman una cervecita presidente en el malecón.
El de signo zodiacal “Ariespiscianoimbecil”,
el de los ojos atestados de diabluras,
de bolcillo herido,
de surcos y llagas en la tierra,
el que le teme a los vivos en vez de los muertos,
un fermento mas del Made in china,
de la automatización mental,
protocolo y tecnicismo de las rasuradas sabatinas,
niño anclado en el vacio fluctuante,
el diametralmente contrario a la elevación obsoleta,
pero no el único que ve vomitar sobre Cándido Bido,
el que se santigua con agua de versase,
piloto de toda esta pendejada,
ese mismito que se persigna ante sus ancestros,
come-mierda que come y caga.
El del caco partió’ como un mosaico de adoquines.
El que le suaviza y quema la histeria, el status, las leyes,
la educación suplicante, la levedad de la moral, el misterio de la ideología;
la vitalidad incomprendida.
!Hey tu!
el del bembe como neumático,
el miedoso y el guapo,
que le huye a una generación racista,
a los tumba polvos y lame traseros,
mientras Marx respira agitado,
ante una sociedad xenofóbica.
Soy, ese que se jurunga los nacios’ y pelaos,
que teme ser succionado por la tv y la PC,
que se percata de que entre la palabra sociedad
y suciedad la diferencia es solo una U,
¡A ti mismo!
a ti el silegmático,
el que carga con la pescozada del ocaso...
Tu, de los brazos cercenados ante todo este pleito,
que pisa un torrencial de huellas hechas por Chuck Taylor,
el que envía socorros al Ozama en barquitos de papeles,
que vocifera: me quedo, como todo un marchanta,
el que rueda en esta bolita de pasto y cemento,
por la fuerza de la gravedad de los demagogos,
por el control remoto de los papa hupa de matica.
¡Aleluya! Aníbal De Castro es embajador del reino unido,
y yo embajador de la Fuangala y Guachupita,
el que invento la teoría: una tortuga con un huacal atestado de moco
y rodeado de mentes perforadas bailando un areito.
Sin credenciales...
pero todo es cuestión de cruzar los dedos,
esperar el mejor vendedor y postor,
para adquirir 20 pesos de credibilidad,
5 pesos de identidad,...llenar unos formularios,
aprobar cuanta idiotez se ocurra por medio del pensamiento,
trazar con una firma rubrica; la trayectoria cuesta abajo de la isla,
sellar con toda propiedad,
unos que otros centavos de flamboyanes incendiados,
como el “Marlboro light” que adsorbe el mendigo,
y que está tan borracho que se cree Johnny Walker,
...y listo.
!ya se entiende! soy bullicio y astilla en la planta de los pies.
Se grita: ¡ Vendo la piña agria!
se responde efusivamente ¡la compro!
No Sr., no señor...
Sr... ful-anito consternado,
ehhhhh... Sr. Aquiles azar, no es religión que destila las axilas de las iglesias.
¡Caramba! repito flamboyanes in-cen-dia-dos,
todo esto es el infierno ilustrado a “Papermater”.
- Pero... no nos desviemos del tema,
que he perdido mis credenciales,
y Rita Indiana Hernández tiene un “Juidero”,
porque el zoológico la va a decapitar.
Pedro Henríquez Ureña decía:
Poetas, todos a sus letrinas a pujar poemas y hacer llover viseras.
Así, me tildan de plebe y desgarbado de la porra,
cuando no queda claro que el proletariado no es una epidemia.
Pululo en un limbo de petulancia,
deambulo en episodios de un macro-purgatorio,
en un tumulto del absurdo,
encarnando personajes y también sus desdenes,
roles de avatares que urden y cavilan el hambre de esta urbe,
hoy que he perdido mi identidad, y que no sé quién soy,
quiero salvarme de mi mismo, de mis torpezas.
Dicotomía del yo como confeti,
otra segregación sórdida,
¡ay cañajo! soy chepe el que está en la pulpería comprando una macita!
el que hace un pacto con lo jevi, cool y nice,
Para salir de la hediondez.
¡Un atracador me ha robado mis credenciales!
¡carajo, es difícil ser Walt Whitman y maría moñitos en estos tiempos!
perdí mis credenciales para salir de la hediondez,
de inadecuadas conjeturas que se deslizan por el alcantarillado,
porque huele a grajo entremezclado con flores.
A fin de cuentas, todos y cada unos parte de mi vida,
porque todos estamos montados en el obelisco como un columpio;
en un finfuan,
y no por todo esto, enajenados de la humanidad.
Blues inciertamente cierto.
Una tabaná a causa de unos traslativos vistazos,
arrastra consigo ansiedades y temores propios de un lugar determinado,
así se llueve sobre mojado.
Me sacudo la prudencia de encima;
haciendo versiones de esta esfera abyecta,
paralelismos libidinosos entre esta exquisitez de mierda,
entre tantas torpezas imperceptibles,
morisquetas manosean-tes,
niños sin tan solo sumergir sus dedos en un charquito de cultura,
ideas peregrinas, chupa-medias, tararee-os flagelantes, brechas ilusorias,
tótem-es al último grito del kitsch, casas descalzas, pejes gordos,
también pejes del eterno obituario,
publicidad repugnante, futuros inciertos, porvenir de ensueños.
En fin, soñándonos con nosotros mismos despiertos...
¡Alegóricamente muertos!
Atiborrada ciudad de un tumulto ciego,
gente cómics, gente vuelta presas del ungüento,
del arroz, de la habichuela, de la carne, de la absurda carne de hule,
mientras las esquinas están veteadas de democracia comprada en la plaza los buhoneros,
mientras respiramos amabilidad de plástico y rostros de papel.
¿Es qué esto nada mas e* ruido?
¿Para qué mas historia?
si nos queda la monótona etología.
¿Chófer, para qué panoramas?
si eta* guagua va en revesar (J.Guerra).
Somos una borona laica oscilando
en el punto más alto de nuestra mocata voluptuosidad,
en un mundo de galletita light.
¿Para qué arboles?
si hay anfibios de concreto,
¿para qué aromas?
si se enfrasca en las calles el hedor a salitre y carbono.
¿Para qué oro?
si el estupro nos adorna.
¿Para qué parques las Canquiñas,
miradores y parques temáticos en las avenidas de Santo Domingo?
si esto es Jurassic Park.
¿Para que lápiz y papel?
si hay juegos de atari.
¿Para qué maternidad?
si se proliferan los realengos anónimos,
rompiendo cualquier parámetro del control de natalidad,
con la libertad reptando, adoptando mil y una forma.
¡...Y blah,blah...Blah!
¿Será qué esto nada mas e* ruido o hoy solo quiero fumarme la pipa de la iniquidad como resentido social?
¿Para qué dioses figurativos y distintos?
si están eternamente cabizbajos para apedrear las desventuras terrenales.
Atiborrada ciudad de un tumulto ciego,
pin-pun a una sala de urgencias sin anestesia, recién inaugurada,
con gente larva que hilvana una agónica subsistencia,
en una humareda de entrañas autóctonas, a ras del progreso existencial.
¡Ay ñeñe!
No hay que llorar para purificar el alma,
ni gritar fuerte para marcar ecos.
El alma se lava en el Rio Ozama o con ron,
los gritos se estrellan contra el viento,
se vuelven virutas.
Dizque-Un clavo, saca a otro clavo.
- Permítame hacerle una observación a cualquiera que invento la frase.
En este caso es: Un derrick saca a un clavo,
sin antes dejar su huellas de cuatro primaveras; un cráter.
Sin antes dejar la fetidez del desgaste,
lo árido y decadente.
En una tabaná:
esqueletos del tiempo,
caras derretidas,
fenómenos sistematizados,
desdichas que truenan los dedos,
al compás de un merengue de fondo,
migajas del reflejo,
dos testículos endurecidos,
unos baguis repletos de derechos humanos,
sonrisas desterradas,
tecatos formales,
mendigos de mentiritas,
peldaños rotos,
instantes sin regreso.
¿Es que e’to* es ruido y ya?
Raquíticas añoranzas,
en una petrificada miseria,
en una condición catártica pero nada purificadora,
palidecidas miradas revoloteando en todo litoral,
cimientos de reclamos, tan mudos... tan callados.
Gotea el horror sofocante,
nos escupe el sol bajo un blues incierto.
¡...Y blah, blah... Blah!
¿Será que toda esta plepla es una estridencia estreñida,
atisbos positivos buscando circunnavegar en coqueterías especulativas... y sanseacabó?...
se van.
Se van...
las sospechas se convierten en afirmaciones,
solo se queda el tiempo inerte en el álbum,
sin sigilo, sin demoras...sin prisa.
Quieto, quieto se debe quedar el álbum,
no puedo leer las fotografías,
absorto en un espasmo contenido.
se resbalan,
se van...
a veces les sueño en sueños,
a veces les diviso en la televisión,
les busco en los fracatanes,
y solo veo el destino,
les busco en la borra de las tazas de café,
y solo veo voces.
se van..
les dejo arrebatar.
El momento se nos escapa de las manos,
se nos huye,
quizás mueren con sus dueños,
se vuelven viscosos e inalcanzable,
cuando suben calores a las nubes,
la abuela juega al bingo pa’ encontrar,
y, solo sombras difuntas,
la abuela, siempre intenta asfixiar a un Cristo crucificado,
entre las cordilleras centrales de su isla,
de nuestra isla redentora.
Se pulverizan,
nos traen de regreso al bosque perdido,
nos dan juguetes impregnados de baba,
y ese azul sobre tu cráneo se enferma.
¿Por qué será que he aprendido hablar con los muertos,
y el idioma de los vivos no lo comprendo?
hasta les apremio con flores de anochecer,
en los escaparates del Cristo redentor venden salud.
¿Son los santos que carcomen las avenidas?
se van... simulan volver ,
y aun le esperas... les espero.
Al mar
¿Sera que he visto el mar de la misma manera ?
porque siempre lo he visto carcomiendo la isla,
bordeándola con batallones de mundos frágiles,
circunvalando a una morona de “Galletita Dino” enmohecida*.
¿Mar, serás trinchera de llantos naufragados?
¡Dime! deja de bramar misterios,
deja de enviar olas con intenciones ocultas,
las olas tienen malos modales,
siempre apoyan el codo en la mesa,
y siempre escupen los alimentos,
...nos escupen.
¿No se cansaran las olas de escupir?
esculpen un ajedrez con fichas caninas,
¡los perros no somos de agua!
Mordisquean, callan...
traen consigo algo a los pies,
una envestida de espuma hecha con jabón de cuaba,
como huidero de gente por un friofrío,
en el palacio de los deportes en pleno verano.
Con el va y ven de algo entre manos,
mar, te robas las lagrimas...
El Malecón Center me lo había advertido
de tus planes y estrategia,
pero... le hacía caso omiso.
¡Responde!
para largarme de aquí,
incendiar los brazos con viento,
pa’ bucámela’,
pa’ bracear en el polvo,
para encender una vela, recoger mis cachivaches, persignarme,
y lanzarme con machete en boca,
ya que no hay de otra.
La puta y puntos suspensivos
Tremendo susto que me he dao’ con la puta de la esquina,
la que le brinda yaboa y toto e’ monja a los morenos,
esos que se arremangan los jeans para arañar su espalda,
esos que tienen que correr de los gemidos y gritos inclementes
y sudan al éxodo numérico: doce de enero del dos mil diez,
y la puta en la misma esquina, y no precisamente en la esquina caliente.
Tremendo susto que me he dao’
la puta y yo nos vimos frente a frente,
me vi en ella ,
ella se vio en mi,
y se me entro un miedo en los huesos,
cantaba un remix de Joseito Mateo y Emilio Prud Homme
se amorataba los ojitos de blanco,
se pintaba la boca con labial azul,
anda con su vestido de novia hecho de trapos y arrapos color rojo,
como salida de una postal con la catedral de Santo Domingo,
una nupcia fúnebre y carnavalesca,
pidiendo una bola a Vikiana,
llevaba sorbos de mar en una botella de mamajuana,
dejando a su paso telaraña y puntos suspensivos...
A pesar de que somos diez millones en su cama,
la puta tiene gran desempeño,
se desnuda untada de mierda,
malicia excitada,
los espectadores la manosean,
la usan, la apedrean, le abuchean hasta desgastarla,
se desvanece en ilusiones de lo desconocido,
vomita en el palco CO2,
inhala y exhala,
se inyecta una risota,
sigue sonriendo
sin dudas, creo en sus lágrima envejecidas,
que saben a sudor de chiriperos,
que saben a semen que dan a luz raíces
que abren la tierra en do',
lágrimas que maldicen mis salmos.
Otro retoño de la urbe,
hembra del palacio nacional,
hembra de la basura en la Av. Duarte Comparis,
con la mata remeneada... sin nada de nada,
otra biralata en cautiverio por contornos del mar,
montada de medio lao' en una guagüita anunciadora
esa que hace una J-Oda a los santeros
coexistiendo en la marginalidad,
en el humor negro que convulsiona ...
tratando de escuchar atentamente a las piedras,
de enderezar a los mestizos que se quieren venir encima de ella,
tratando de ver por las ventanas la justicia;
y solo ve nubes que espían entre platanares,
y escucha el crujir de los vericuetos corrosivos,
y el sadismo que se retuerce,
motoristas como sombras por pipa,
y una cabeza cortada.
El bagazo de una china colora' que abre una brecha en el cielo,
resina del fuego que se encarama por los techos,
con helicópteros como maripositas en el pelo,
con las manitas mojadas,
con dedos carcomidos,
monos que se gabean con los derechos,
derechos con impotencia sexual,
albergues y orfanatos en los semáforos,
que hicieron la primera comunión con el carbón.
La que sabe por dónde se le entra el agua a los cocoteros,
tremendo susto que me he dao’ con la puta de la esquina,
la que le da casa sin alquiler a los mulatos,
la que tuesta pedazos de niños como maní,
la que lee en las voladoras Cristo viene
y le espera en la misma esquina,
desde que se quedo viuda,
desde que se le murió Trujillo,
mientras tanto llena los sudokus del “Diario libre”,
y friega su cardero para pagar su deuda interna,
mientras la deuda externa se hace eterna,
eterna era su mirada vacíamente llena,
llena de hormigas invasoras
que divisé entre puntos suspensivos
cuando me di un susto con la puta.
Transición gratuita.
Al fondo,
se mira hueco,
hilvanando momentos,
hilvanando tela araña en todo el cuerpo.
sin discernir mueca,
se le fuga el autobús,
luego toma un submarino perdiéndose en sí mismo,
sospecha una duplicidad.
Un estrépito concebido adrede,
todo es contemplación,
sentir a medias,
una ventana hacia el interior.
Toma un atajo por el túnel de extrañezas,
se descarga de su apatía,
y al fondo, se mira hueco.
Fallido
Estrujando sueños de colores
en blanco y negro,
preñado de boleros,
certezas maldecidas,
raíces enterradas,
amargura encarnada,
que quiere aniquilar de rodillas,
y burlar con trasfondos un tajo de la vida.
Simular cascaras de luz en la piel,
En otro intento.
Porque por más que quiera olvidar recordar...
la lluvia en el pavimento trae consigo nostalgia
como el corazón un cántaro de prehistoria
de caras ordeñadas...
En otro intento.
Circuito
Presencias inconexas,
bajo el estertor que escose el clima,
sobrevuela el hule en las miradas,
destellos enrarecidos,
desdoblados de si,
en la liviandad de las impresiones.
Sin negación racional,
se rezuma...
sus inoculos afectos,
su derredor consumado,
la calma decapitada,
el todo salpicado a los 365 vientos,
un puñado de las entrañas del cielo.
Maniobras, hule acuoso,
hule acuoso, maniobras,
en orden, sin orden alguno,
el tiempo pierde su voz
ante recuerdos irrefutables,
circuitos conexos,
empatía...
presencias similares,
no obstante, presencias inconexas.
Jarabe.
Se alborotan las emociones,
Retozan sin cesar en el trampolín de la locura,
Pernoctan en hojas secas, húmedas de viento.
Quiere el jarabe, el remedio,
Libertad de mil fantasías, ansias;
todas esas dúdelas dispersas en las frentes.
Zozobra en pensamientos deshilvanados,
Sumido en el dédalo de unos ojos que no ven,
Zozobra en espejos retrospectivos de las pupilas.
Se hunde en el blancuzco vacío,
Huésped de impresiones,
confusiones y del silencio.
El tiempo pasa,
La cura del desasosiego pasa,
las palabras trillan.
Un retrato de nada claro,
Una resonancia hueca.
El espacio a raudales,
Se desmorona ante el reñido viento,
se entrevera en la música,
se roba la calma,
Absorbe una bocanada de aire,
le trastorna lo que rumia,
y a duras penas quiere jarabe.
Pepenadores
No.
¡No estoy delirando!
los perros aguardan al frente de casa,
¿que querrán esos Dominicanis?
con sus lomos pelados,
acolchonados de raquiña hambrienta.
Y hocicos polvorintos,
y con altoparlantes de quebrantos,
y miles de mosquitas pululando en sus cabezas,
y con sus pieles como mapas de geografía,
cargando con improntas de dientes ajenos,
!Improntas que pesan!
¿Que querrán?
el hedor susurra,
su hedor los delata,
susurran que han matado millones de jodidos,
y ahora vienen en mi búsqueda,
el vaho escribe en los cristales,
la baba marca todo a su paso,
marcan las casas una a una,
los 37 puntos cardinales.
Con pesuñas que brindan apretones de manos,
avisan que ya han escarbado la ciudad,
incluyendo los “pica pollos chinos” de pintura,
quieren sacar de los bolsillos las asperezas,
se lamen,
se rascan,
me escoltan desde la acera,
quieren que le rinda cuentas.
… e’ pa’ afuera...
Cargando con la lucidez ajena,
¡Bostezan conciencias realengas, que pesan!
vienen a pastorearme,
me muerdo la lengua y la cola,
me resisto.
Me convidan a una turba de ladridos,
intento no dejar las penurias evidentes
ante los ojos del cielo,
ni entre abiertas a la vulnerabilidad,
¡A uno, dos, tres pesos, que pesan!
Quieren robarle a los dedos el vengue,
dejar una sombrilla de voces,
dejar desnudos ante lágrimas de coco,
que tanto decía Drilo
a los machetes que llueven,
a la llovizna de papel petrificado,
abren zanjas con sus caritas de muelú,
... y es perencejo el que va... el que...
Entonces leo el letrero de enfrente
que dice: CUIDAO’ HAY PERROS.
¡Y solo queda respirar!
Jadean con sonrisas im-pro-vi-sa-das.
Recuerdo que, la tía decía que hacen mal de ojos.
Los vecinos le brindan de sus almuerzos,
¡vamos, vamos pedigrí para los caninos!
son deshilachadores con evasivas,
es que tienen apetito.
Me asalta la rabia,
y quiero retorcerles su pulgar infame.
Vienen en mi búsqueda.
Ellos de buen pedigrí,
¿y los demás? biralatas,
¿y los demás? cubiertos de sarna,
los perros aguardan al frente de casa.
y su paciencia cojea,
esperando que les abriera
en un letargo fantástico y real,
de movimientos hostiles y tontos
y es cuando me despierto,
... y llego papa...!
y el mambo aun más violento,
... ay coño! No.
No, estoy delirando.
Informe privado
Precipitaciones...
en el noroeste nubes tórridas,
que enturbian el cuerpo.
El corazón no se solaza,
al menos que deje de tocar a las puertas.
Lluvias de restrojos,
temperaturas van a descender,
habitaran deshielos
en lo helado de los caminos.
Sin cielo disperso,
para no echarlo de menos,
sin tormentas,
para no correr riesgos,
se remoja la ausencia,
crispaciones de inseguridades.
Bye, bye olas de calor,
frio poblara las zonas costeras
de los cinco sentidos,
revolviendo gripe.
¡Alerta no hay reservas de nostalgia!
¡Diañe!
Hoy no me echare a corre...
¿Loco?
Vociferan ta’ fundió’,
curiosidad precoz,
transgresión, sujeción, complicidad,
subestimación, expulsión, coalición.
El, se cree hijo de Candelier,
sabe llevar en la mirada pasos sin rumbo,
rumbo que sabe libar los días,
¿quien dijo que es infeliz?
si sus pies escriben como Samuel Johnson,
¿Quien dijo que está loco?
si conoce a Balaguer,
arrastra reflejos, llagas, mierda, sangre,
moscas y cachivaches to’ sudao’.
Con su hedor a chinchulín aromatiza la ciudad,
con una mueca encarnada en la cara,
le abre heridas a la subsistencia.
Se llama Jesús,
por supuesto, el no ha muerto por mí,
de lo contrario, sería muy afortunado,
pero vive por mí,
tararea la vida por mí,
alivia con el circo de sus dientes,
le subestiman la oquedad de su calendario,
cura los golpes de la ciudad cuando ríe,
hace real todo lo que toca,
hace aspavientos con manos de Darwin,
es como uno de esos magos en los cumpleaños,
que empeña su juicio en una compraventa
por la orfandad de la soledad.
Es un ángel que pulula con los perros,
apilando botellas repletas de sentidos,
en un charco de orina,
donde veo hundir la cordura.
Definitivamente nos gana ventaja,
entumecido de confort.
¡Sssssshhh...!
Nos miraba con curiosidad precoz,
y descubría nuevas mímicas,
y le hedíamos,
éramos como moro de habichuela en descomposición,
éramos usureros,
éramos raquíticos,
éramos la postula,
¿Éramos los locos?
Éramos los mendigos
éramos los locos.
Letters plucked
El silencio va muriendo.
El viento soltó el cuchillo,
las palabras se montaron en el tío vivo de mis manos.
CRUJIR LANZADO A LAS CALLES I
Una cucharada de la estreñida y estoica metrópolis,
es una versión de la percepción interoperatoria,
es el andar mal puesto en cualquier semáforo,
es caminar sin compasar,
compasar sin trascender.
semejante al crujir traducido en:
tufo, bola e ’humo, no ceder,
coñazos, traspiés, ceder, no ceder, péndulos,
distracciones, trucos aterrorizados
...y las posibilidades de salir, aun mas calvas;
bestia estrujando brillitos de plata en las calles.
CRUJIR LANZADO A LAS CALLES II
Hay un tire-hale de cucarachas mecánicas,
y automatizadas que yacen en el suelo
...Y el popular siempre a mi lado; literalmente,
y Claro, claro que quieres mas y Tricom conectando los mundos,
y el futuro que es brillante, es Orange.
- Apropósito ¿cuántos mundos hay, si este no es el mundo?
quizás se refiere a las aventuras elegidas,
y el mundo creado en las calles con bondad destructora,
o a la destrucción del mundo creado con bondad, en las calles
de primitivos que salen de sus cajas de fósforos a lanzar pedradas.
A simple vista parece trivial,
que todo esto se vuelva una culebra
y que las cueros la martillen con su tacones
y que repliquen bocinas,
y haya escarabajos de trementina,
y relojes que pellizcan,
y que el tiempo haga un cumpleaños,
y que el mundo ruede,
y se conecte a otros mundos.
Es la selva del nuevo milenio; del siglo XIX,
en la avenida estrellada de maquinas de smoke
con su sublime revolver de chatarras,
atrapándome cada vez más.
La postura pierde su compostura,
en irrefutables tintineos de la cadencia,
la bestia de hojalata está hambrienta,
¡la bestia ingiere a la gente!
Escucho el crujir de las calles,
crecen en los contenes flores de hidrocarburo,
de las alcantarillas salen voces de ultra tumbas,
una culebra que se bifurca como línea grisácea,
la fatiga se estaciona delante del jinete,
tal fuese una adoración a un talismán,
la culebra esta pariendo estampidas de demarcaciones futuristas,
en plena Ave. Independencia,
a simple vista parece trivial, pero para mí es todo lo contrario.
La bestia no ambla,
le han cortado los pies,
se ha adherido con furia a la inercia,
se aferra al asfalto con gritos parturientos.
Le he echado un vistazo a los estándares y,
al carruaje de la cenicienta nunca le ha pasado esto.
CRUJIR LANZADO A LAS CALLES III
El sol de aluminio pretende derretir todo,
¡Qué maldito calor!
Esto amerita tragar burbujas en tubos,
abrevar la sed que hace florecer pingüinos y tortugas,
introducir un tapón a la boca, por este tapón,
¡A nuestra salud!
Sucumbiendo en la desesperación,
trato de entender el proceso,
como queriendo entender las voces ancestrales,
de comprender escenas que fallecen de cotidianidad,
¿En qué orden irán?
humo que empaña este cumulo motorizado,
calle que convulsiona en millas intactas,
la bestia tiene el esófago obstruido,
por niños vestidos de verde,
duendecillos con silbatos queriendo jugar a los carritos,
y nosotros, con la nariz entumecida de gasoil,
la paciencia se echa fresco, tiene menopausia
solo restos de un robot que hecha andar su nulidad,
transito que se abre a la angustia,
que destila gritos y alaridos a la tardanza,
un carro publico con aneurisma dentro de un ámbar,
la ciudad tiene una lagaña de vehículos.
CRUJIR LANZADO A LAS CALLES IV
Me echo andar con los huesos sofocados,
ya es tarde, no puedo cavilar.
Hay suspiros a destiempo,
alfombras cuadrúpedas,
se erige la oscuridad,
las bocinas abren su garganta,
como Luciano Pavarotti afeminado,
los nervios pujan,
la sangre se acelera,
se acelera el deseo de quemar la naves,
quiero ser Súper Men más que nunca,
pero hasta Súper Men se impacienta,
deseos de que un faisán me lleve pa’ la zona colonial,
de untar mantequilla al urbanismo,
de cortarle la cabeza a la bestia,
al animal en reposo.
Los ojos se arropan intermitentemente,
los vocablos y las frases peyorativas se trituran ante la irreverente música,
ganas desganadas que se vuelven sumisas;
gentiles a mi desesperación desarticulada,
en el sendero del tedio.
La ciudad se encuera y deja su esqueleto
¿cómo me las ingenio en esta isla estreñida, del acero que bosteza?
Ya es tarde, no hay escalas,
me hecho andar, tengo los huesos sofocados,
uno, dos, tres, cuatro veces crujieron,
y no sé cuantas veces más crujirán
no puedo cavilar y quiero llegar en un Santi amen.
Vista estrecha
1
Jadeante, fermentado de silencio,
ante el demonio indómito,
que para mala suerte
mira destilando violines desmesurados,
con ese no so que,
con cierto aire lúdico que poseen los cuadros *del corazón de Jesús*.
Se teje en resabios,
en vuelcos encarnados,
desde entonces la torpeza tuvo utilidad,
y las miradas la fragilidad de los clarividentes.
Extravíos del magnetismo,
sin advertencias latentes,
en lo sustancial de las manos,
desprevenido...atrapado
palpa como Fito Páez comienza a desmenuzarse,
yo, inmerso en la perfección melcochosa.
Escupe el día de su boca,
entre unos zambullidos de frialdad fosforescente.
Con Calcomanía en el pómulo,
portento trastornador en los ojos,
con histrionismo burgués y pueril,
con bufones y profetas irredento,
por una rendija de la carne se escapa el aroma azul,
...aquel demonio ve a Caonabo en los diarios,
con ese garbo aguerrido que le coqueteaba a la ñoñería.
2
Demonio advertido,
misticismo chapoteado,
de un zen vagabundo,
delineado por Frida Kahlo,
que hace despertar dos mariposas borrachas,
pululando en charcos negros de ternura,
sueño y muero,
en fronteras de piel,
mustias congregaciones de palabras,
devoradoras del interior;
comején sabueso que puede oler lo frágil de mi mundo.
Los sentidos enjaulados en la epidermis.
Medusas de luz que haraganean ante espejos ineludibles,
espejos escandalizados y sin remedio.
Con la aurícula derecha de papel,
entre líneas horizontales,
temeridad y entusiasmo amurallados,
morbo y paciencia a deshora,
en una cajita empapada con formol,
retratos con labios que se entreabren y se dilatan,
tal si fuese una pompa de chicle “Buble-Buble”,
expulsando silabas tímidas,
haciendo búlleser cavilaciones amontonadas,
que se evaporan con refresco morado,
lo “jevito” de su rostro viola lo escandinavo,
eso que ciegan las frases del viento.
3
Rehusado, figurado...configurado,
y los ladridos están copulando,
forcejeos del tiempo para quietación.
Vistazos zigzagueantes,
no quiero despertar la bestia.
se remueven los sensores tele genéticos,
para despabilar esas alucinaciones,
de suspiros desperdigados,
para no malgastar esa poesía indiscreta,
de exorcismos y aterciopelados ensalmos.
Aun se permutan los desvelos de disfrazar las ficciones
balbucear bocas y llenar los bordes con entonaciones,
porque al fin de cuentas,
¿tendrá esto sentido extra?
despierto en otra brecha con hologramas,
¿que saben los ojos?
los ojos no saben de demonios, ni mucho menos de empalagos,
ni de halagos... ni desvelos, ni de poesía, de agrias alucinaciones,
de dulces mordidas, de huesos rotos, de esperas, de rompecabezas,
absolutamente no sabe de lo agridulce triturado...
el demonio estaba allí,
resucito al tercer día
.~
En disposición del ritual diario,
pero esta vez con unos que otros retozos.
La fundición de las neuronas con el día,
unas objeciones de brazos abiertos,
otra vez expuesto a caníbales,
dejo estas ruinas a las ruinas,
bordando una subsistencia para transmutar.
Por esta vez, es real,
sentir el oxigeno violado,
la posesividad del cronometro,
dejo todo en mano de Don Bosco,
a la bondad de Balaguer,
hileras de rutas,
recuerdos que se condensan al compas del trayecto,
nubes que inhalo por la garganta,
... sinfonía entre la mosca y el excremento.
Por esta vez, es real
Unas que otras objeciones,
borboteante fluido del tiempo,
caras carcomidas,
sueños muertos de una pedrá
la irracionalidad siempre perenne,
sensibilidad constitucional como un suero en el Diario Contreras,
la misericordia la dejo en sus manos,
en manos de los osados,
de los que persisten,
dejo estas ruinas a las ruinas,
le echo polvo a este foso,
balbuceando ideales que pulverizan las calles,
por esta vez, escociendo la angustia.
Miserables.
Insolubles razones,
insolubles almas,
rostros que dejan caer suspiros,
sorda prisión de carencias,
tiemblan manos luminosas de cuerpos sombríos,
en la imprecisión de su miedo,
solicitando melodías al cielo salpicado de sangre,
implorando consuelos de premura,
tan faltos de todo y de nada.
Niños encogidos implorando;
un lenitivo en el paradigma envuelto de crueldad.
Es el vientre tenebroso que gime,
es el tiempo del espectro invisible,
es el instante donde se obstruye mi garganta,
donde no logro digerir nada, mucho menos mi voz,
donde me consumo, me vuelvo garabato.
En mi aflicción idiota, en mi letargo pérfido,
en mi espíritu alzado al aire inmóvil,
en la árida necesidad de paz,
en donde tan solo los sacia los alimentos abstractos,
en donde no se dan más pasos sobre el viento.
Hijos del azar,
hijos de nadie,
hijos del arroz o del polvo,
hijos de los pies desgastados,
hijos de las larvas en sus rodillas,
sobre su polvoriento llanto, hijos del quién,
hijos del hambre, hijos del dónde,
hijos de los ojos apagados.
Entre indescifrables sombras lunáticas,
entre corazones enturbiados, dentro de la ígnea crisálida.
Sus lágrimas afloran.
¡Es el devorador clamor!
El clamor monótono del:
Sana, sana culito de rana que si no te sanas hoy, te sanas mañana,
o pasado o después o más tarde o nunca…
La nada dormita en la nada,
ellos ríen a orillas de sus lágrimas,
más enamorados de la miseria que nunca,
en la necesidad de paz, en la necesidad que juega en sus manos,
situados en emociones,
segados por lo putrefacto.
Tumultuados en un brote de ceniza.
Un alarido en Haití, uno en África,
otro en todo el continente Americano,
pero se extinguen sus voces, y nadie responde,
solo gorgotean vacías miradas y el estruendoso silencio.
Blues y letanias.
Más que aludir o forjar ilusiones,
se proliferan reflexiones,
se asevera el raciocinio en mí.
Consecutivamente, convergen un torrencial de realidades,
un manojo de miradas oblicuas.
Letanías de días insípidos,
blues de las calles,
la frente de Santo Domingo esta sudando,
juegos de cucara macaras,
los ojos corren con sigilo,
el aire se satura de caras,
las bocinas descascarán los tímpanos,
todo es depredación y circo.
Diálogos: que si la situación está o no está,
que si el sol pica o no pica,
que el menudo, que lo entero,
que si el gobierno.
¡jajá!...y lo único que se hacía menudo en toda esa atmósfera es mi presencia,
que se desintegra conjunto con la niña que lava el cristal de los carros,
con el silencio que grita por un megáfono.
Luego amurallado por miradas filosas que cortan mi autismo en dos,
tal si fuese kill bill.
Letanías del que hacer,
blues del porvenir,
letanías de días terrícolas,
blues de mi apatía,
de la faena vuelta un rebulú
El marasmo del tiempo,
el tramo bajo los pies,
el sabor de la vida,
el transito colectivo que abre camino a la risa del sol,
paranoia intacta,
sube el humo,
se quiebran los huesos de la velocidad,
se personifica el ruido,
el va y ven del sentido,
de la voz,
el respiro que pierde su color.
Me voy, pasa la contemplación,
vuelvo, la redefinición súbita como si me bañaran en “Bay Rum”,
regresé a leer los rostros,
a descomponer figuras en este libro de hierba y concreto,
a inhalar carbono,
a pedir fiao’ la paciencia,
pesan los detalles,
pesa la cotidianidad,
pesa la gravedad,
exhalando los limites... instante de una existencia obcecada,
se extinguen los edificios,
mientras me transformo en perfiles y cementos y cristales y prisa.
En indiferencia, en distancia, en gente.
Esa mañana me volvía minúsculo,
transcurría, retornaba a la habitualidad,
discurría en otro ensayo,
me volvía humano.
Sin credenciales...
Sin credenciales...
Levitando en la Av. máximo Gómez con 27 de febrero,
con la risa chueca de mil y un yo,
con mi Amín Abel Hasbún,
mi René Del Risco Bermúdez,
mi Gandhi,
mi Nietzsche,
con Milán kundera,
mi barrabas,
con Vallejo,
mi Pilatos,
mi san José,
se me pierde la cuenta... ¡Me han robado mis credenciales!
Me pierdo y aun no me he encontrado,
solo vidas alternativas, que no prescinden de alternativas,
valga la redundancia.
Todo un Sr. fulano,
plenamente un sutanejo,
el jodido...pero no les culpo,
¡Bah, quinielas quisqueyanas!
Soñando que sueño,
entre toda esta piel sin litio,
mientras Mir y Vivaldi se toman una cervecita presidente en el malecón.
El de signo zodiacal “Ariespiscianoimbecil”,
el de los ojos atestados de diabluras,
de bolcillo herido,
de surcos y llagas en la tierra,
el que le teme a los vivos en vez de los muertos,
un fermento mas del Made in china,
de la automatización mental,
protocolo y tecnicismo de las rasuradas sabatinas,
niño anclado en el vacio fluctuante,
el diametralmente contrario a la elevación obsoleta,
pero no el único que ve vomitar sobre Cándido Bido,
el que se santigua con agua de versase,
piloto de toda esta pendejada,
ese mismito que se persigna ante sus ancestros,
come-mierda que come y caga.
El del caco partió’ como un mosaico de adoquines.
El que le suaviza y quema la histeria, el status, las leyes,
la educación suplicante, la levedad de la moral, el misterio de la ideología;
la vitalidad incomprendida.
!Hey tu!
el del bembe como neumático,
el miedoso y el guapo,
que le huye a una generación racista,
a los tumba polvos y lame traseros,
mientras Marx respira agitado,
ante una sociedad xenofóbica.
Soy, ese que se jurunga los nacios’ y pelaos,
que teme ser succionado por la tv y la PC,
que se percata de que entre la palabra sociedad
y suciedad la diferencia es solo una U,
¡A ti mismo!
a ti el silegmático,
el que carga con la pescozada del ocaso...
Tu, de los brazos cercenados ante todo este pleito,
que pisa un torrencial de huellas hechas por Chuck Taylor,
el que envía socorros al Ozama en barquitos de papeles,
que vocifera: me quedo, como todo un marchanta,
el que rueda en esta bolita de pasto y cemento,
por la fuerza de la gravedad de los demagogos,
por el control remoto de los papa hupa de matica.
¡Aleluya! Aníbal De Castro es embajador del reino unido,
y yo embajador de la Fuangala y Guachupita,
el que invento la teoría: una tortuga con un huacal atestado de moco
y rodeado de mentes perforadas bailando un areito.
Sin credenciales...
pero todo es cuestión de cruzar los dedos,
esperar el mejor vendedor y postor,
para adquirir 20 pesos de credibilidad,
5 pesos de identidad,...llenar unos formularios,
aprobar cuanta idiotez se ocurra por medio del pensamiento,
trazar con una firma rubrica; la trayectoria cuesta abajo de la isla,
sellar con toda propiedad,
unos que otros centavos de flamboyanes incendiados,
como el “Marlboro light” que adsorbe el mendigo,
y que está tan borracho que se cree Johnny Walker,
...y listo.
!ya se entiende! soy bullicio y astilla en la planta de los pies.
Se grita: ¡ Vendo la piña agria!
se responde efusivamente ¡la compro!
No Sr., no señor...
Sr... ful-anito consternado,
ehhhhh... Sr. Aquiles azar, no es religión que destila las axilas de las iglesias.
¡Caramba! repito flamboyanes in-cen-dia-dos,
todo esto es el infierno ilustrado a “Papermater”.
- Pero... no nos desviemos del tema,
que he perdido mis credenciales,
y Rita Indiana Hernández tiene un “Juidero”,
porque el zoológico la va a decapitar.
Pedro Henríquez Ureña decía:
Poetas, todos a sus letrinas a pujar poemas y hacer llover viseras.
Así, me tildan de plebe y desgarbado de la porra,
cuando no queda claro que el proletariado no es una epidemia.
Pululo en un limbo de petulancia,
deambulo en episodios de un macro-purgatorio,
en un tumulto del absurdo,
encarnando personajes y también sus desdenes,
roles de avatares que urden y cavilan el hambre de esta urbe,
hoy que he perdido mi identidad, y que no sé quién soy,
quiero salvarme de mi mismo, de mis torpezas.
Dicotomía del yo como confeti,
otra segregación sórdida,
¡ay cañajo! soy chepe el que está en la pulpería comprando una macita!
el que hace un pacto con lo jevi, cool y nice,
Para salir de la hediondez.
¡Un atracador me ha robado mis credenciales!
¡carajo, es difícil ser Walt Whitman y maría moñitos en estos tiempos!
perdí mis credenciales para salir de la hediondez,
de inadecuadas conjeturas que se deslizan por el alcantarillado,
porque huele a grajo entremezclado con flores.
A fin de cuentas, todos y cada unos parte de mi vida,
porque todos estamos montados en el obelisco como un columpio;
en un finfuan,
y no por todo esto, enajenados de la humanidad.
Blues inciertamente cierto.
Una tabaná a causa de unos traslativos vistazos,
arrastra consigo ansiedades y temores propios de un lugar determinado,
así se llueve sobre mojado.
Me sacudo la prudencia de encima;
haciendo versiones de esta esfera abyecta,
paralelismos libidinosos entre esta exquisitez de mierda,
entre tantas torpezas imperceptibles,
morisquetas manosean-tes,
niños sin tan solo sumergir sus dedos en un charquito de cultura,
ideas peregrinas, chupa-medias, tararee-os flagelantes, brechas ilusorias,
tótem-es al último grito del kitsch, casas descalzas, pejes gordos,
también pejes del eterno obituario,
publicidad repugnante, futuros inciertos, porvenir de ensueños.
En fin, soñándonos con nosotros mismos despiertos...
¡Alegóricamente muertos!
Atiborrada ciudad de un tumulto ciego,
gente cómics, gente vuelta presas del ungüento,
del arroz, de la habichuela, de la carne, de la absurda carne de hule,
mientras las esquinas están veteadas de democracia comprada en la plaza los buhoneros,
mientras respiramos amabilidad de plástico y rostros de papel.
¿Es qué esto nada mas e* ruido?
¿Para qué mas historia?
si nos queda la monótona etología.
¿Chófer, para qué panoramas?
si eta* guagua va en revesar (J.Guerra).
Somos una borona laica oscilando
en el punto más alto de nuestra mocata voluptuosidad,
en un mundo de galletita light.
¿Para qué arboles?
si hay anfibios de concreto,
¿para qué aromas?
si se enfrasca en las calles el hedor a salitre y carbono.
¿Para qué oro?
si el estupro nos adorna.
¿Para qué parques las Canquiñas,
miradores y parques temáticos en las avenidas de Santo Domingo?
si esto es Jurassic Park.
¿Para que lápiz y papel?
si hay juegos de atari.
¿Para qué maternidad?
si se proliferan los realengos anónimos,
rompiendo cualquier parámetro del control de natalidad,
con la libertad reptando, adoptando mil y una forma.
¡...Y blah,blah...Blah!
¿Será qué esto nada mas e* ruido o hoy solo quiero fumarme la pipa de la iniquidad como resentido social?
¿Para qué dioses figurativos y distintos?
si están eternamente cabizbajos para apedrear las desventuras terrenales.
Atiborrada ciudad de un tumulto ciego,
pin-pun a una sala de urgencias sin anestesia, recién inaugurada,
con gente larva que hilvana una agónica subsistencia,
en una humareda de entrañas autóctonas, a ras del progreso existencial.
¡Ay ñeñe!
No hay que llorar para purificar el alma,
ni gritar fuerte para marcar ecos.
El alma se lava en el Rio Ozama o con ron,
los gritos se estrellan contra el viento,
se vuelven virutas.
Dizque-Un clavo, saca a otro clavo.
- Permítame hacerle una observación a cualquiera que invento la frase.
En este caso es: Un derrick saca a un clavo,
sin antes dejar su huellas de cuatro primaveras; un cráter.
Sin antes dejar la fetidez del desgaste,
lo árido y decadente.
En una tabaná:
esqueletos del tiempo,
caras derretidas,
fenómenos sistematizados,
desdichas que truenan los dedos,
al compás de un merengue de fondo,
migajas del reflejo,
dos testículos endurecidos,
unos baguis repletos de derechos humanos,
sonrisas desterradas,
tecatos formales,
mendigos de mentiritas,
peldaños rotos,
instantes sin regreso.
¿Es que e’to* es ruido y ya?
Raquíticas añoranzas,
en una petrificada miseria,
en una condición catártica pero nada purificadora,
palidecidas miradas revoloteando en todo litoral,
cimientos de reclamos, tan mudos... tan callados.
Gotea el horror sofocante,
nos escupe el sol bajo un blues incierto.
¡...Y blah, blah... Blah!
¿Será que toda esta plepla es una estridencia estreñida,
atisbos positivos buscando circunnavegar en coqueterías especulativas... y sanseacabó?...
se van.
Se van...
las sospechas se convierten en afirmaciones,
solo se queda el tiempo inerte en el álbum,
sin sigilo, sin demoras...sin prisa.
Quieto, quieto se debe quedar el álbum,
no puedo leer las fotografías,
absorto en un espasmo contenido.
se resbalan,
se van...
a veces les sueño en sueños,
a veces les diviso en la televisión,
les busco en los fracatanes,
y solo veo el destino,
les busco en la borra de las tazas de café,
y solo veo voces.
se van..
les dejo arrebatar.
El momento se nos escapa de las manos,
se nos huye,
quizás mueren con sus dueños,
se vuelven viscosos e inalcanzable,
cuando suben calores a las nubes,
la abuela juega al bingo pa’ encontrar,
y, solo sombras difuntas,
la abuela, siempre intenta asfixiar a un Cristo crucificado,
entre las cordilleras centrales de su isla,
de nuestra isla redentora.
Se pulverizan,
nos traen de regreso al bosque perdido,
nos dan juguetes impregnados de baba,
y ese azul sobre tu cráneo se enferma.
¿Por qué será que he aprendido hablar con los muertos,
y el idioma de los vivos no lo comprendo?
hasta les apremio con flores de anochecer,
en los escaparates del Cristo redentor venden salud.
¿Son los santos que carcomen las avenidas?
se van... simulan volver ,
y aun le esperas... les espero.
Al mar
¿Sera que he visto el mar de la misma manera ?
porque siempre lo he visto carcomiendo la isla,
bordeándola con batallones de mundos frágiles,
circunvalando a una morona de “Galletita Dino” enmohecida*.
¿Mar, serás trinchera de llantos naufragados?
¡Dime! deja de bramar misterios,
deja de enviar olas con intenciones ocultas,
las olas tienen malos modales,
siempre apoyan el codo en la mesa,
y siempre escupen los alimentos,
...nos escupen.
¿No se cansaran las olas de escupir?
esculpen un ajedrez con fichas caninas,
¡los perros no somos de agua!
Mordisquean, callan...
traen consigo algo a los pies,
una envestida de espuma hecha con jabón de cuaba,
como huidero de gente por un friofrío,
en el palacio de los deportes en pleno verano.
Con el va y ven de algo entre manos,
mar, te robas las lagrimas...
El Malecón Center me lo había advertido
de tus planes y estrategia,
pero... le hacía caso omiso.
¡Responde!
para largarme de aquí,
incendiar los brazos con viento,
pa’ bucámela’,
pa’ bracear en el polvo,
para encender una vela, recoger mis cachivaches, persignarme,
y lanzarme con machete en boca,
ya que no hay de otra.
La puta y puntos suspensivos
Tremendo susto que me he dao’ con la puta de la esquina,
la que le brinda yaboa y toto e’ monja a los morenos,
esos que se arremangan los jeans para arañar su espalda,
esos que tienen que correr de los gemidos y gritos inclementes
y sudan al éxodo numérico: doce de enero del dos mil diez,
y la puta en la misma esquina, y no precisamente en la esquina caliente.
Tremendo susto que me he dao’
la puta y yo nos vimos frente a frente,
me vi en ella ,
ella se vio en mi,
y se me entro un miedo en los huesos,
cantaba un remix de Joseito Mateo y Emilio Prud Homme
se amorataba los ojitos de blanco,
se pintaba la boca con labial azul,
anda con su vestido de novia hecho de trapos y arrapos color rojo,
como salida de una postal con la catedral de Santo Domingo,
una nupcia fúnebre y carnavalesca,
pidiendo una bola a Vikiana,
llevaba sorbos de mar en una botella de mamajuana,
dejando a su paso telaraña y puntos suspensivos...
A pesar de que somos diez millones en su cama,
la puta tiene gran desempeño,
se desnuda untada de mierda,
malicia excitada,
los espectadores la manosean,
la usan, la apedrean, le abuchean hasta desgastarla,
se desvanece en ilusiones de lo desconocido,
vomita en el palco CO2,
inhala y exhala,
se inyecta una risota,
sigue sonriendo
sin dudas, creo en sus lágrima envejecidas,
que saben a sudor de chiriperos,
que saben a semen que dan a luz raíces
que abren la tierra en do',
lágrimas que maldicen mis salmos.
Otro retoño de la urbe,
hembra del palacio nacional,
hembra de la basura en la Av. Duarte Comparis,
con la mata remeneada... sin nada de nada,
otra biralata en cautiverio por contornos del mar,
montada de medio lao' en una guagüita anunciadora
esa que hace una J-Oda a los santeros
coexistiendo en la marginalidad,
en el humor negro que convulsiona ...
tratando de escuchar atentamente a las piedras,
de enderezar a los mestizos que se quieren venir encima de ella,
tratando de ver por las ventanas la justicia;
y solo ve nubes que espían entre platanares,
y escucha el crujir de los vericuetos corrosivos,
y el sadismo que se retuerce,
motoristas como sombras por pipa,
y una cabeza cortada.
El bagazo de una china colora' que abre una brecha en el cielo,
resina del fuego que se encarama por los techos,
con helicópteros como maripositas en el pelo,
con las manitas mojadas,
con dedos carcomidos,
monos que se gabean con los derechos,
derechos con impotencia sexual,
albergues y orfanatos en los semáforos,
que hicieron la primera comunión con el carbón.
La que sabe por dónde se le entra el agua a los cocoteros,
tremendo susto que me he dao’ con la puta de la esquina,
la que le da casa sin alquiler a los mulatos,
la que tuesta pedazos de niños como maní,
la que lee en las voladoras Cristo viene
y le espera en la misma esquina,
desde que se quedo viuda,
desde que se le murió Trujillo,
mientras tanto llena los sudokus del “Diario libre”,
y friega su cardero para pagar su deuda interna,
mientras la deuda externa se hace eterna,
eterna era su mirada vacíamente llena,
llena de hormigas invasoras
que divisé entre puntos suspensivos
cuando me di un susto con la puta.
Transición gratuita.
Al fondo,
se mira hueco,
hilvanando momentos,
hilvanando tela araña en todo el cuerpo.
sin discernir mueca,
se le fuga el autobús,
luego toma un submarino perdiéndose en sí mismo,
sospecha una duplicidad.
Un estrépito concebido adrede,
todo es contemplación,
sentir a medias,
una ventana hacia el interior.
Toma un atajo por el túnel de extrañezas,
se descarga de su apatía,
y al fondo, se mira hueco.
Fallido
Estrujando sueños de colores
en blanco y negro,
preñado de boleros,
certezas maldecidas,
raíces enterradas,
amargura encarnada,
que quiere aniquilar de rodillas,
y burlar con trasfondos un tajo de la vida.
Simular cascaras de luz en la piel,
En otro intento.
Porque por más que quiera olvidar recordar...
la lluvia en el pavimento trae consigo nostalgia
como el corazón un cántaro de prehistoria
de caras ordeñadas...
En otro intento.
Circuito
Presencias inconexas,
bajo el estertor que escose el clima,
sobrevuela el hule en las miradas,
destellos enrarecidos,
desdoblados de si,
en la liviandad de las impresiones.
Sin negación racional,
se rezuma...
sus inoculos afectos,
su derredor consumado,
la calma decapitada,
el todo salpicado a los 365 vientos,
un puñado de las entrañas del cielo.
Maniobras, hule acuoso,
hule acuoso, maniobras,
en orden, sin orden alguno,
el tiempo pierde su voz
ante recuerdos irrefutables,
circuitos conexos,
empatía...
presencias similares,
no obstante, presencias inconexas.
Jarabe.
Se alborotan las emociones,
Retozan sin cesar en el trampolín de la locura,
Pernoctan en hojas secas, húmedas de viento.
Quiere el jarabe, el remedio,
Libertad de mil fantasías, ansias;
todas esas dúdelas dispersas en las frentes.
Zozobra en pensamientos deshilvanados,
Sumido en el dédalo de unos ojos que no ven,
Zozobra en espejos retrospectivos de las pupilas.
Se hunde en el blancuzco vacío,
Huésped de impresiones,
confusiones y del silencio.
El tiempo pasa,
La cura del desasosiego pasa,
las palabras trillan.
Un retrato de nada claro,
Una resonancia hueca.
El espacio a raudales,
Se desmorona ante el reñido viento,
se entrevera en la música,
se roba la calma,
Absorbe una bocanada de aire,
le trastorna lo que rumia,
y a duras penas quiere jarabe.
Pepenadores
No.
¡No estoy delirando!
los perros aguardan al frente de casa,
¿que querrán esos Dominicanis?
con sus lomos pelados,
acolchonados de raquiña hambrienta.
Y hocicos polvorintos,
y con altoparlantes de quebrantos,
y miles de mosquitas pululando en sus cabezas,
y con sus pieles como mapas de geografía,
cargando con improntas de dientes ajenos,
!Improntas que pesan!
¿Que querrán?
el hedor susurra,
su hedor los delata,
susurran que han matado millones de jodidos,
y ahora vienen en mi búsqueda,
el vaho escribe en los cristales,
la baba marca todo a su paso,
marcan las casas una a una,
los 37 puntos cardinales.
Con pesuñas que brindan apretones de manos,
avisan que ya han escarbado la ciudad,
incluyendo los “pica pollos chinos” de pintura,
quieren sacar de los bolsillos las asperezas,
se lamen,
se rascan,
me escoltan desde la acera,
quieren que le rinda cuentas.
… e’ pa’ afuera...
Cargando con la lucidez ajena,
¡Bostezan conciencias realengas, que pesan!
vienen a pastorearme,
me muerdo la lengua y la cola,
me resisto.
Me convidan a una turba de ladridos,
intento no dejar las penurias evidentes
ante los ojos del cielo,
ni entre abiertas a la vulnerabilidad,
¡A uno, dos, tres pesos, que pesan!
Quieren robarle a los dedos el vengue,
dejar una sombrilla de voces,
dejar desnudos ante lágrimas de coco,
que tanto decía Drilo
a los machetes que llueven,
a la llovizna de papel petrificado,
abren zanjas con sus caritas de muelú,
... y es perencejo el que va... el que...
Entonces leo el letrero de enfrente
que dice: CUIDAO’ HAY PERROS.
¡Y solo queda respirar!
Jadean con sonrisas im-pro-vi-sa-das.
Recuerdo que, la tía decía que hacen mal de ojos.
Los vecinos le brindan de sus almuerzos,
¡vamos, vamos pedigrí para los caninos!
son deshilachadores con evasivas,
es que tienen apetito.
Me asalta la rabia,
y quiero retorcerles su pulgar infame.
Vienen en mi búsqueda.
Ellos de buen pedigrí,
¿y los demás? biralatas,
¿y los demás? cubiertos de sarna,
los perros aguardan al frente de casa.
y su paciencia cojea,
esperando que les abriera
en un letargo fantástico y real,
de movimientos hostiles y tontos
y es cuando me despierto,
... y llego papa...!
y el mambo aun más violento,
... ay coño! No.
No, estoy delirando.
Informe privado
Precipitaciones...
en el noroeste nubes tórridas,
que enturbian el cuerpo.
El corazón no se solaza,
al menos que deje de tocar a las puertas.
Lluvias de restrojos,
temperaturas van a descender,
habitaran deshielos
en lo helado de los caminos.
Sin cielo disperso,
para no echarlo de menos,
sin tormentas,
para no correr riesgos,
se remoja la ausencia,
crispaciones de inseguridades.
Bye, bye olas de calor,
frio poblara las zonas costeras
de los cinco sentidos,
revolviendo gripe.
¡Alerta no hay reservas de nostalgia!
¡Diañe!
Hoy no me echare a corre...
¿Loco?
Vociferan ta’ fundió’,
curiosidad precoz,
transgresión, sujeción, complicidad,
subestimación, expulsión, coalición.
El, se cree hijo de Candelier,
sabe llevar en la mirada pasos sin rumbo,
rumbo que sabe libar los días,
¿quien dijo que es infeliz?
si sus pies escriben como Samuel Johnson,
¿Quien dijo que está loco?
si conoce a Balaguer,
arrastra reflejos, llagas, mierda, sangre,
moscas y cachivaches to’ sudao’.
Con su hedor a chinchulín aromatiza la ciudad,
con una mueca encarnada en la cara,
le abre heridas a la subsistencia.
Se llama Jesús,
por supuesto, el no ha muerto por mí,
de lo contrario, sería muy afortunado,
pero vive por mí,
tararea la vida por mí,
alivia con el circo de sus dientes,
le subestiman la oquedad de su calendario,
cura los golpes de la ciudad cuando ríe,
hace real todo lo que toca,
hace aspavientos con manos de Darwin,
es como uno de esos magos en los cumpleaños,
que empeña su juicio en una compraventa
por la orfandad de la soledad.
Es un ángel que pulula con los perros,
apilando botellas repletas de sentidos,
en un charco de orina,
donde veo hundir la cordura.
Definitivamente nos gana ventaja,
entumecido de confort.
¡Sssssshhh...!
Nos miraba con curiosidad precoz,
y descubría nuevas mímicas,
y le hedíamos,
éramos como moro de habichuela en descomposición,
éramos usureros,
éramos raquíticos,
éramos la postula,
¿Éramos los locos?
Éramos los mendigos
éramos los locos.
Letters plucked
El silencio va muriendo.
El viento soltó el cuchillo,
las palabras se montaron en el tío vivo de mis manos.
CRUJIR LANZADO A LAS CALLES I
Una cucharada de la estreñida y estoica metrópolis,
es una versión de la percepción interoperatoria,
es el andar mal puesto en cualquier semáforo,
es caminar sin compasar,
compasar sin trascender.
semejante al crujir traducido en:
tufo, bola e ’humo, no ceder,
coñazos, traspiés, ceder, no ceder, péndulos,
distracciones, trucos aterrorizados
...y las posibilidades de salir, aun mas calvas;
bestia estrujando brillitos de plata en las calles.
CRUJIR LANZADO A LAS CALLES II
Hay un tire-hale de cucarachas mecánicas,
y automatizadas que yacen en el suelo
...Y el popular siempre a mi lado; literalmente,
y Claro, claro que quieres mas y Tricom conectando los mundos,
y el futuro que es brillante, es Orange.
- Apropósito ¿cuántos mundos hay, si este no es el mundo?
quizás se refiere a las aventuras elegidas,
y el mundo creado en las calles con bondad destructora,
o a la destrucción del mundo creado con bondad, en las calles
de primitivos que salen de sus cajas de fósforos a lanzar pedradas.
A simple vista parece trivial,
que todo esto se vuelva una culebra
y que las cueros la martillen con su tacones
y que repliquen bocinas,
y haya escarabajos de trementina,
y relojes que pellizcan,
y que el tiempo haga un cumpleaños,
y que el mundo ruede,
y se conecte a otros mundos.
Es la selva del nuevo milenio; del siglo XIX,
en la avenida estrellada de maquinas de smoke
con su sublime revolver de chatarras,
atrapándome cada vez más.
La postura pierde su compostura,
en irrefutables tintineos de la cadencia,
la bestia de hojalata está hambrienta,
¡la bestia ingiere a la gente!
Escucho el crujir de las calles,
crecen en los contenes flores de hidrocarburo,
de las alcantarillas salen voces de ultra tumbas,
una culebra que se bifurca como línea grisácea,
la fatiga se estaciona delante del jinete,
tal fuese una adoración a un talismán,
la culebra esta pariendo estampidas de demarcaciones futuristas,
en plena Ave. Independencia,
a simple vista parece trivial, pero para mí es todo lo contrario.
La bestia no ambla,
le han cortado los pies,
se ha adherido con furia a la inercia,
se aferra al asfalto con gritos parturientos.
Le he echado un vistazo a los estándares y,
al carruaje de la cenicienta nunca le ha pasado esto.
CRUJIR LANZADO A LAS CALLES III
El sol de aluminio pretende derretir todo,
¡Qué maldito calor!
Esto amerita tragar burbujas en tubos,
abrevar la sed que hace florecer pingüinos y tortugas,
introducir un tapón a la boca, por este tapón,
¡A nuestra salud!
Sucumbiendo en la desesperación,
trato de entender el proceso,
como queriendo entender las voces ancestrales,
de comprender escenas que fallecen de cotidianidad,
¿En qué orden irán?
humo que empaña este cumulo motorizado,
calle que convulsiona en millas intactas,
la bestia tiene el esófago obstruido,
por niños vestidos de verde,
duendecillos con silbatos queriendo jugar a los carritos,
y nosotros, con la nariz entumecida de gasoil,
la paciencia se echa fresco, tiene menopausia
solo restos de un robot que hecha andar su nulidad,
transito que se abre a la angustia,
que destila gritos y alaridos a la tardanza,
un carro publico con aneurisma dentro de un ámbar,
la ciudad tiene una lagaña de vehículos.
CRUJIR LANZADO A LAS CALLES IV
Me echo andar con los huesos sofocados,
ya es tarde, no puedo cavilar.
Hay suspiros a destiempo,
alfombras cuadrúpedas,
se erige la oscuridad,
las bocinas abren su garganta,
como Luciano Pavarotti afeminado,
los nervios pujan,
la sangre se acelera,
se acelera el deseo de quemar la naves,
quiero ser Súper Men más que nunca,
pero hasta Súper Men se impacienta,
deseos de que un faisán me lleve pa’ la zona colonial,
de untar mantequilla al urbanismo,
de cortarle la cabeza a la bestia,
al animal en reposo.
Los ojos se arropan intermitentemente,
los vocablos y las frases peyorativas se trituran ante la irreverente música,
ganas desganadas que se vuelven sumisas;
gentiles a mi desesperación desarticulada,
en el sendero del tedio.
La ciudad se encuera y deja su esqueleto
¿cómo me las ingenio en esta isla estreñida, del acero que bosteza?
Ya es tarde, no hay escalas,
me hecho andar, tengo los huesos sofocados,
uno, dos, tres, cuatro veces crujieron,
y no sé cuantas veces más crujirán
no puedo cavilar y quiero llegar en un Santi amen.
Vista estrecha
1
Jadeante, fermentado de silencio,
ante el demonio indómito,
que para mala suerte
mira destilando violines desmesurados,
con ese no so que,
con cierto aire lúdico que poseen los cuadros *del corazón de Jesús*.
Se teje en resabios,
en vuelcos encarnados,
desde entonces la torpeza tuvo utilidad,
y las miradas la fragilidad de los clarividentes.
Extravíos del magnetismo,
sin advertencias latentes,
en lo sustancial de las manos,
desprevenido...atrapado
palpa como Fito Páez comienza a desmenuzarse,
yo, inmerso en la perfección melcochosa.
Escupe el día de su boca,
entre unos zambullidos de frialdad fosforescente.
Con Calcomanía en el pómulo,
portento trastornador en los ojos,
con histrionismo burgués y pueril,
con bufones y profetas irredento,
por una rendija de la carne se escapa el aroma azul,
...aquel demonio ve a Caonabo en los diarios,
con ese garbo aguerrido que le coqueteaba a la ñoñería.
2
Demonio advertido,
misticismo chapoteado,
de un zen vagabundo,
delineado por Frida Kahlo,
que hace despertar dos mariposas borrachas,
pululando en charcos negros de ternura,
sueño y muero,
en fronteras de piel,
mustias congregaciones de palabras,
devoradoras del interior;
comején sabueso que puede oler lo frágil de mi mundo.
Los sentidos enjaulados en la epidermis.
Medusas de luz que haraganean ante espejos ineludibles,
espejos escandalizados y sin remedio.
Con la aurícula derecha de papel,
entre líneas horizontales,
temeridad y entusiasmo amurallados,
morbo y paciencia a deshora,
en una cajita empapada con formol,
retratos con labios que se entreabren y se dilatan,
tal si fuese una pompa de chicle “Buble-Buble”,
expulsando silabas tímidas,
haciendo búlleser cavilaciones amontonadas,
que se evaporan con refresco morado,
lo “jevito” de su rostro viola lo escandinavo,
eso que ciegan las frases del viento.
3
Rehusado, figurado...configurado,
y los ladridos están copulando,
forcejeos del tiempo para quietación.
Vistazos zigzagueantes,
no quiero despertar la bestia.
se remueven los sensores tele genéticos,
para despabilar esas alucinaciones,
de suspiros desperdigados,
para no malgastar esa poesía indiscreta,
de exorcismos y aterciopelados ensalmos.
Aun se permutan los desvelos de disfrazar las ficciones
balbucear bocas y llenar los bordes con entonaciones,
porque al fin de cuentas,
¿tendrá esto sentido extra?
despierto en otra brecha con hologramas,
¿que saben los ojos?
los ojos no saben de demonios, ni mucho menos de empalagos,
ni de halagos... ni desvelos, ni de poesía, de agrias alucinaciones,
de dulces mordidas, de huesos rotos, de esperas, de rompecabezas,
absolutamente no sabe de lo agridulce triturado...
el demonio estaba allí,
resucito al tercer día
.~
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